Gracias a las labores de pintura en el templo Castrense de San Francisco se pudo observar el estado en el que se encontraba el crucificado que durante las últimas décadas ha presidido el altar mayor del mismo, colocado sobre el cuadro de la Inmaculada de Salvador Maella, pintor de cámara de Carlos IV.

Un crucificado de escayola, de bella factura, que se sostiene sobre una cruz de la que se pudo advertir su estado de avanzada descomposición a causa de la acción de xilófagos.

Por ello y a petición del párroco de la Castrense, el Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo, el artista isleño Juan Pérez Bey ha acometido un proceso de restauración en las últimas semanas que han consistido principalmente en cambiar la cruz por una de nueva factura y solventar aquellos problemas de la policromía que se habían presentado durante estos años, principalmente retirar la suciedad acumulada y algún repinte en la misma.

Para conocer al detalle esta imagen, que al estar a tanta altura no se puede admirar de cerca, lo hacemos con el propio restaurador de la obra, Juan Pérez Bey. (ISLAPASIÓN).

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