Quizás era lógico pensar que tras la suspensión de la procesión eucarística el pasado 2013 en la parroquia de San Francisco la vuelta a su organización en este año diera un menor nivel en todos los aspectos que en el 2012, último año de su celebración. Pero todo lo contrario.

En la jornada de ayer la feligresía de San Francisco acompañó y arropó a una procesión que gana enteros por años. Un cortejo en el que participan todos los grupos parroquiales y que gracias a la coordinación de las hermandades sacramentales -Caridad y Cristo Rey- logra una vistosidad que aumenta por años.

A las siete de la tarde, con horario castrense, se abrían las puertas del templo de San Francisco para dar comienzo a esta procesión. Como novedad los estrenos de los ropajes de acólitos y pertiguero que antecedían al paso de la Custodia obra del bordador gaditano Lorenzo Gutenberg.

También destacó el exorno de la Custodia en la que se pudieron apreciar las tres virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- mediante distintos elementos decorativos.

La cuadrilla que portó el paso, con Manuel J. García Almarcha como capataz, marcó un ritmo presuroso aunque elegante que hizo que el cortejo no se resintiera en horarios en ningún momento.

Destacar el acompañamiento musical a cargo de la Banda de Música de la Academia de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno con un exquisito repertorio durante toda la tarde-noche. 

Durante todo el recorrido se pudieron ver hasta cinco altares montados por los distintos grupos parroquiales: Hermandad de la Caridad con la Virgen de los Remedios, los grupos Neocatecumenales en la calle Colegio Naval Sacramento, la Hermandad de los Desamparados en su capilla con su Titular San José, la Hermandad de Cristo Rey en la capilla de la Estrella con motivos josefinos y la Hermandad de la Expiración en la calle Real antes de llegar al templo de San Francisco. (ISLAPASIÓN).

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