Con la apertura de los comercios y las primeras fases de la desescalada vuelve el único recuerdo dulce que nos queda de la Semana Santa: los roscos.

Un producto que comienza a venderse cada año tras la festividad de la Epifanía del Señor y que se alarga hasta la festividad del Corpus Christi en el afamado obrador de la Pastelería de La Victoria y que este año tuvo que cerrar a causa de la crisis sanitaria del coronavirus en la segunda semana del mes de marzo.

Tras dos meses sin roscos con la reapertura del citado comercio vuelven a la venta este dulce recuerdo de la Semana Santa que en pequeños paquetes de un cuarto de kilo nos llevan a ese tiempo de procesiones que este año pasó de vacío. Y este año apuntan a que igual se alarga un poco más la temporada, quizás hasta finales del mes de junio o principios del mes de julio. 

Nos podremos quedar sin procesiones pero nunca sin los roscos de Semana Santa. (ISLAPASIÓN).