Cuando la tarde del Jueves Santo caiga y la luz del sol no ilumine las fachadas de cal será el momento en el que la Hermandad de la Expiración comenzara a preparar su salida. Este año no será, como tampoco el pasado año, y para saber la forma en la que vivirán esta jornada en la hermandad de la Castrense lo hacemos junto a uno de sus hermanos,  Rafael Guirado Romero.

•¿Cómo estás llevando estos días de cuaresma?

Pues la verdad que con sensaciones encontradas. Normalmente mi Cuaresma suele ser muy intensa, y no tengo apenas tiempo de profundizar en todas las cosas que vivo. Por una parte estos días de confinamiento me están permitiendo ahondar más en el sentido de la Cuaresma como esa época penitencial y preparatoria para la Pascua de Resurrección. Por otro lado la tristeza y la añoranza de los momentos que deberían estar ocurriendo (cultos, funciones, besamanos, traslados, jornadas de plata).

Hay días que obviamente te acuerdas de tus hermanos en la fe, de esos momentos que podrías haber vivido, de lo que hubiese pasado en las Vísperas y en estos días de la Semana Mayor. Es cierto que recordaremos la Cuaresma y la Semana Santa del 2020, será especiales, con un sabor agridulce pero no por ello menos intensa.

•¿Qué es lo que más recuerdas de estos días que no podemos vivir debido a la emergencia sanitaria?

Como comenté arriba, cualquier momento de la Cuaresma y de la Semana Santa en sí. Me asaltan los recuerdos de los ensayos de la banda, de la capilla de música, los conciertos, las jornadas de trabajo en la hermandad, afanándonos en dejar los enseres en perfecto estado de revista. También añoro pasear por las calles de San Fernando, poder entrar en los templos y rezar ante mis Titulares, de ver como todo se va preparando. Asimismo no vivimos los actos organizados por otras hermandes, colectivos que llenaban el calendario y que nos permitían vivir una Cuaresma plena. Bien es cierto que hemos podido disfrutar de la mitad de la Cuaresma e incluso en mi caso hasta el último día antes del estado de alarma viví actos maravillosos como el Concierto de la antigua Soria 9 en la querida Hermandad de la Defensión en Jerez.

Además en mi caso también echo de menos la ausencia este año (después de una presencia ininterrumpida desde 1992) de la Guía-Itinerario de la Asociación Cultural Cofrade “La Venera” que nos servía de anuncio de lo inminente. Otro acto huérfano ha sido el Pregón de la Semana Santa, aunque gracias a la labor del Consejo Local de Hermandades y Cofradías hemos podido disfrutar de la versión online del texto que nos legara el recordado Dani Nieto. Ese mismo día era Domingo de Pasión y de Pregón, y también han estado muy presentes mis Titulares que se exponían en ceremonias de Besapiés y Besamanos, esos momentos de oración y de intimidad se guardarán para el año que viene. Además ese Domingo culminábamos el Solemne Triduo Cuaresmal que celebramos tradicionalmente desde el jueves previo y que culminamos con la Solemne Función Principal de Instituto. En este 2020 hemos tenido que asistir a estos cultos de forma telemática, participando de la eucaristía y siguiendo el Ejercicio de Triduo.

Además hay muchas sensaciones que en estos días se hacen más latentes. Echo de menos el aroma a azahar, a los roscos de la Victoria, el ver los palcos de la Carrera Oficial en fase de montaje, los traslados de los pasos, las noches frías de primavera observando el mayor ejemplo del Barroco bajo la espadaña de un compás dominico. En definitiva son muchas las sensaciones y sentimientos encontrados que estoy viviendo en estos días de confinamiento.

Asimismo y como colofón recuerdo el antiguo Viernes de Dolores, preludio de lo inminente, con el Vía Crucis del Santísimo Cristo de la Expiración. En Él veo en estos momentos a tantos hermanos que nos precedieron y gozan de la presencia del Padre. Veo a mi abuelo y a mi tío. Ese día reafirmo mi orgullo de ser de la Expiración. La posterior meditación a cargo del Pregonero de la Semana Santa (momento increíble, y supongo que compartirás esta afirmación conmigo Edu) y su entronización, constituyen en mi caso el punto final a una Cuaresma intensa y llena de momentos.

•¿Cómo crees que recordarás esta Semana Santa?

La Semana Santa del 2020 será recordada como aquella en la que los cofrades pasamos una prueba de fuego y nos vimos obligados por la situación a vivir una Semana Santa diferente, íntima, pero no por ello, menos religiosa que otras. Una Semana Santa que podría (al menos en el sentido estricto de no contemplar los desfiles procesionales) retrotraernos a la década de los 30 del siglo pasado, cuando nuestros abuelos y bisabuelos vivieron circunstancias similares. Una Semana Santa que nos hará reflexionar del valor de estos días, de la suerte que tenemos y de lo que no valoramos. Nos enseñará a vivir con fe, con Esperanza estas jornadas, a buscar a Dios más a menudo

•¿Cómo piensas que vivirás el Jueves Santo?

La verdad, es me he llevado varios días pensándolo. El Jueves Santo siempre ha sido un día de mucho trajín, de vivir en familia todos los momentos de la jornada. Sinceramente no sé qué estado anímico podré tener, aunque está claro que la tristeza de no poder estar junto a mis Titulares ese día, unido al hecho de asistir de forma telemática a los Oficios (en vez de la presencial) estarán latentes en toda la jornada.

Además y por la circunstancia especial que vivo yo actualmente en el cortejo, al formar parte de la capilla musical del Cristo, viviré este Jueves Santo con mucho dolor, al no poder participar con mi música en una Estación de Penitencia más, y vivir los momentos junto a mi Titular. Bien es cierto que aunque el año pasado no procesionamos, si pude vivir esas Vísperas. El Jueves Santo constituye en sí un día más que especial, nos recuerda el privilegio que tenemos de ser hermanos de la Expiración. Herederos de una tradición bicentenaria castrense y franciscana.

Además se une la circunstancia de ser el segundo año consecutivo en el cuál no podemos dar testimonio público de fe, por lo que la sensación de abatimiento en algunos momentos será mucho mayor, aunque siempre debemos tener presente a la Esperanza, a la que nos guarda, protege y vela por todos nosotros y que contempla como su Hijo exhala el último suspiro.

•¿Piensas hacer algo especial ese día para recordar que es el día importante de la cofradía en la calle?

He pensado ese día en montar un pequeño “altar” con los cuadros de mis Titulares y que la familia asista entera a los Oficios de manera virtual, para de esta manera (aunque un poco diferente) recordar este momento, uno de los más importantes del año. A las 21:30 (hora fijada para la salida de la Corporación) rezaremos el Ejercicio del Santo Vía Crucis (como prescriben los Estatutos de la Hermandad) así como el Rezo de la Corona Dolorosa y un Rosario por todos nuestros hermanos, por el Santísimo Cristo de la Expiración y la Santísima Virgen de la Esperanza y por los enfermos y fallecidos de esta pandemia que azota a nuestra nación.

Para mí la Expiración y su Madre de la Esperanza están presentes todo el año conmigo, aunque bien es cierto que el Jueves Santo es el día que anhelamos todos los hermanos. Pero como he dicho la Esperanza nos reconforta y nos anima a seguir trabajando. En nuestra casa al menos, recordaremos a nuestra Hermandad como pensamos que podemos hacer, mediante la oración y el pensamiento hacia Ellos que nos guían y cuidan. Por supuesto además no faltarán los videos que BANIAN e ISLAPASIÓN nos ofrecen de nuestros Amantísimos Titulares y que podrán al menos mitigar la añoranza de no poder rezarles en la noche del Jueves Santo.

•¿Qué perderemos los cofrades al no ver este año la hermandad en la calle?

En mi caso y hablando de Expiración llevamos con este 2020, dos años consecutivos sin procesionar y eso lleva a que los estrenos previstos para ambos años se posterguen (si Dios quiere) al año 2021. Por un lado es positivo, ya que todo apunta a que podremos ver finalizado en su fase de bordado las bambalinas del paso de palio, a falta del techo, así como la restauración de gran parte de la orfebrería del mismo, unido al mantenimiento de diversas insignias. Además el taller de CYRTA podrá intervenir el manto de la Santísima Virgen, que contiene bordados de las Hermanas Carmelitas de la Caridad de Jerez así como los bordados del terno que nuestra Virgen (cuando se advocaba de los Dolores) procesionaba en el Calvario y que data del siglo XIX. Cuando se termine dicha intervención, San Fernando descubrirá una de las mejores piezas de bordados que procesionan en nuestra ciudad.

Los hermanos aguardaremos además con mayor ilusión el día en que nuestra Franciscana Hermandad se hace Cofradía y participaremos de ella. Este año el pueblo de San Fernando no contemplará a sus devociones por las calles, no podrá rezarles y establecer esos diálogos tan íntimos y personales, pero no debemos olvidar que nuestros Titulares están más presentes que nunca con nosotros. Los vemos cuando escuchamos la Eucaristía dominical, cuando pensemos en ellos frente a una estampa. San Fernando dejará de disfrutar de mil aspectos, pero la ilusión nunca muere y la Esperanza sigue ahí.

Pero sobre todo el estreno que no debemos olvidar es el de las sensaciones, de las emociones, de los sueños, el estreno que cada cofrade hace renovando su promesa de seguir a Cristo, y que cada Miércoles de Ceniza se hace palpable, al escuchar las palabras del sacerdote: “Conviértete y cree en el Evangelio”. Es un tiempo de cambio, y de echar un vistazo a nuestro interior. Ese es el estreno que debemos de presentar, buscar ese cambio necesario.

•¿Ganamos los cofrades algo con esta situación que estamos viviendo?

Siempre intento sacar algo positivo de la situación y pienso que lo bueno que podemos extraer de esta Semana Santa atípica, es que debemos valorar el verdadero significado de las fiestas que celebramos. Recordemos que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Las procesiones son desfiles que buscan incitar en el fiel la piedad y la devoción popular.

No podemos anteponer la carga, la música, el afán de protagonismo y otros aspectos a ese verdadero significado. Debemos dar testimonio de fe y ejemplo, vivir esta Semana Santa con profundidad dentro de las posibilidades de cada uno. En estos días he podido leer comentarios vertidos en las redes sociales con respecto al traslado de algunas procesiones a otras fechas pasado el verano.

No voy a dar mi opinión al respecto, pero si puedo decir que los cofrades somos cristianos primero y por tanto deberíamos intentar vivir estos días de la Semana Mayor con la intensidad, respeto y fe que se merecen, no dejar todo en que la imagen “tal” o “cual” deberían procesionar con la banda que mejor toca esa marcha con solo de corneta, o cargar imágenes por el placer que te provoca ser cargador en San Fernando. Vivamos el verdadero significado de la Pasión y recordemos la relevancia del Triduo Pascual.  La Semana Santa del 2020 será la más íntima, la del recogimiento y la oración. De esta manera afrontaremos con ilusión renovada lo que está por venir.

•¿Cómo crees que vivirás la Cuaresma y Semana Santa de 2021 tras lo sucedido este año?

La Cuaresma a medias y la suspensión de la Semana Santa me han hecho valorar la importancia de cualquier momento que vivimos en estos días (cortos pero intensos). Esto al menos en mi caso, me provoca que para el próximo año 2021, reciba el tiempo de Cuaresma con ganas, ilusión, con deseos de seguir las directrices marcadas, de vivir esos días de ayuno, oración y limosna. De rezar el Santo Vía Crucis en mi Parroquia cada viernes. En la vertiente cofrade, intentaré vivir con intensidad todos los días de hermandad, de unión fraternal, de poder estar junto a mis hermanos y familia.

De vivir unos Cultos Cuaresmales y una Solemne Función Principal de Instituto (para mí el día más grande de una Hermandad cuando realizamos protestación pública de fe, anunciamos lo que creemos, vivimos y profesamos), así como las benditas Vísperas, aunque éstas las encontramos todo el año, desde Cuaresma hasta en Diciembre junto a Nuestra Madre de la Esperanza. En definitiva, este año me ha demostrado que debo valorar lo que tengo, lo que hay en mi ciudad, lo que viviremos si todo va bien en el próximo 2021. Pero siempre sin olvidar que este año 2020 tendremos Semana Santa, no habrá pasos en las calles, pero Jesús se hará presente en nosotros, morirá para redimirnos del pecado y resucitará.

Dar las gracias a Eduardo Albarrán y por extensión a todo el equipo que conforma ISLAPASIÓN, el haber pensado en mí para estas breves líneas que recojan mis sentimientos con respecto a mi Hermandad de la Expiración. Quiero acordarme además de mis Hermandades de Vera+Cruz y de Ecce-Homo así como de mi Hermandad de la Quinta Angustia de Sevilla, llevando a mis Titulares en mi corazón. Y animo a todos los cofrades que vivamos estos días, que no nos alejemos de Dios.