Nos acercamos ahora al barrio de la Ardila con su Hermandad de Humildad y Paciencia y para hablarnos algo más de como vivir este atípico Domingo de Ramos lo hacemos con Guillermo Zuaza León quien fuera hasta hace un año Hermano Mayor de esta corporación y que sigue perteneciendo en la actualidad a su Junta de Gobierno.

•¿Cómo estás llevando estos días de cuaresma?

Ni que decir tiene que se trata de la Cuaresma más atípica vivida y espero que jamás toque vivir algo similar. He pasado de disfrutar de momentos inolvidables tras la imposición de cenizas, como fue el acompañar por las calles de la ciudad hasta la Iglesia Mayor al Titular de mi Hermandad del Prendimiento para que presidiese el Vía Crucis Oficial del Consejo de HH. Y CC. o emocionarme con la sublime presentación del VIII Cartel “Humildad, Paciencia y Penas” a cargo de José Miguel Velázquez, a la más absoluta frustración y decepción tras la encadenada suspensión de actos, incluida la propia Semana Santa, todo por supuesto centrándonos en el verdadero problema de nuestra sociedad que no es otro que detener esta pandemia que tantas vidas se está cobrando diariamente a nivel nacional y mundial.

•¿Qué es lo que más recuerdas de estos días que no podemos vivir debido a la emergencia sanitaria?

Hay que recordar que mi Hermandad de Humildad y Paciencia, a cuya Junta pertenezco, encuadra el grueso de sus Cultos Internos a partir del cuarto Domingo de Cuaresma en el que tiene lugar el Besamanos de María Santísima de las Penas. A partir de ahí comenzamos nuestra particular maratón con la preparación y celebración del Triduo que culmina el quinto Domingo con la Función Principal de la Hermandad y tras la que tiene lugar el Solemne Besapiés del Señor y su posterior subida al Paso, la “semana de montaje” en la que estamos inmersos mañana y tarde, el “sábado de flores” (Sábado de Pasión) donde el júbilo se apodera de todos los que participamos de la vida de nuestra Hermandad y por supuesto el Domingo de Ramos desde que amanece con la Función de Palmas hasta ya entrada la madrugada cuando nuestros Titulares regresan al Templo tras la salida procesional de nuestra Cofradía. Todo eso y en especial la convivencia y la vida en Hermandad, compartiendo nervios e ilusiones, es lo que echo de menos cada día colmado de pena e impotencia por esta dura situación.

•¿Cómo crees que recordarás esta Semana Santa?

Sin duda como la más dura de mi vida (o eso espero) al igual que supongo que así lo será para la mayoría de los cofrades. Si ya viene a ser es triste la cancelación de esos innumerables actos de Cuaresma que te avivan la ilusión o una intensa Semana Santa cuyas salidas procesionales vivimos con tanta pasión y con los cinco sentidos, peor aún es no poder compartir estos días tan especiales tus hermanos de corporación o tus seres queridos, hacerte a la idea que no participarás presencialmente del Triduo Pascual o la Función de Palmas, no poder pasear libremente por la calle para empaparte del mágico ambiente que emana nuestra ciudad en fechas tan señaladas o ni siquiera poder apreciar el olor a azahar de los naranjos en flor. Lo único claro es que a pesar de todo, como cada año, no debemos olvidar el verdadero sentido de nuestra fiesta y el fin primordial de todo cristiano, porque aun sin actos de Cuaresma ni salidas procesionales durante nuestra Semana Santa, nada ni nadie podrá privarnos de celebrar dentro de dos domingos la Resurrección del Señor.

•¿Cómo piensas que vivirás el Domingo de Ramos?

Lo único seguro es que lo viviré confinado en mi casa. Supongo que será un día muy duro, no ya por no poder realizar nuestra salida procesional sino porque no hemos podido engalanar a nuestros Titulares en sus pasos, con el cariño e ilusión de cada año, y ni siquiera podré estar rodeado de nuestra “Humilde Familia” para disfrutar juntos del día grande de nuestra Hermandad. Serán sensaciones parecidas a las que tuve el Domingo de Pasión, un día también muy especial para mi Hermandad y para nuestro Barrio. No sé cómo me aflorarán los sentimientos ese día, cada vez más próximo, pero me encomendaré a mis Titulares para que me ayuden a vivirlo de la mejor de las maneras y así poder sentirme cerca de Ellos a pesar del confinamiento.

•¿Piensas hacer algo especial ese día para recordar que es el día importante de la cofradía en la calle?

Me levantaré como cada Domingo de Ramos y no abriré la ventana para mirar el cielo, gesto que llevo repitiendo ese día desde que dispongo de uso de razón al igual que harán la mayoría de los cofrades el día de su salida procesional. Participaré de la Función de Palmas desde casa gracias a la TV y redes sociales y luego cuando llegue la tarde trataré de rendir mi particular homenaje a lo que debía ser el culmen de un año de trabajo para mi Hermandad y no lo será por esta lacra social que nos ha tocado vivir. ¿Que haré? Aún no lo sé, pero algo se me ocurrirá para evitar que este día, siempre especial independientemente del resto de factores externos, pase desapercibido en mi calendario.

•¿Qué perderemos los cofrades al no ver este año la hermandad en la calle?

Yo diría que una Cofradía que por año cuida más los pequeños detalles, que ha crecido a pasos agigantados desde su fundación y que tiene muy claro de donde viene, de qué manera y a dónde tiene que llegar y cómo y de qué forma debe regresar. A modo interno perdemos la primera salida procesional de una nueva Junta, encabezada por el veterano José Rodríguez Valverde, con un grupo de trabajo consolidado pero con aires renovados gracias a la inclusión en la misma de nuevos miembros y otros tantos colaboradores que vienen aportando mayor ilusión si cabe a la existente en el seno de nuestra Junta de Gobierno.

•¿Ganamos los cofrades algo con esta situación que estamos viviendo?

En caso de que algo ganásemos no superaría lo que hemos perdido, sobre todo si nos adentramos en la parte económica y hacemos mención a esos gremios afines a la Semana Santa y sus Hermandades que necesitan de esta fiesta para subsistir durante buena parte del año, ya sea desde el ámbito extenso de la hostelería y hotelería pasando por floristerías y cererías hasta llegar a las mercerías, que nos surten de guantes y fabrican nuestros capirotes.

Dicen que “no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos” y posiblemente es lo único en lo que los cofrades “podemos ganar”, que tras este año sabático aquellas minorías (entendiendo por minorías personas o colectivos con diferentes pensamientos políticos, sociales, religiosos o simplemente poco afines con el mundo cofrade) que hasta este momento no valoraban la repercusión social y sobre todo la inflación económica que las Cofradías pueden llegar a tener en una población o gremio concreto, como los arriba citados o muchos otros, empiecen a valorarla en años venideros.

•¿Cómo crees que vivirás la Cuaresma y Semana Santa de 2021 tras lo sucedido este año?

La situación actual nos debe hacer reflexionar y estoy seguro que supondrá un antes y un después en la vida de todos en general y en la de los cofrades en particular. Por muy negativa que pueda parecer una situación siempre se le puede extraer una parte positiva por pequeña que sea y en este caso pienso que debemos aprender a disfrutar de todos aquellos pequeños detalles que engloban nuestra vida en hermandad y que a pesar de tenerlos delante no hemos sabido apreciar. Por eso el año que viene espero vivir cada uno de esos pequeños detalles, cada sonrisa, cada lágrima, cada café, cada tertulia, etc. con la importancia que realmente tienen y no hemos sabido valorar. En resumen, la misma pregunta incluye la respuesta, la próxima Cuaresma y Semana Santa espero VIVIRLA en el más amplio y hermoso sentido la palabra.