Desde ayer se puede contemplar en el en el Apeadero y la Sala Capitular Baja de la Casa Consistorial de Sevilla una muestra sobre la evolución histórica del paso del Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de los Estudiantes.

La muestra tiene por objeto mostrar la evolución de las andas procesionales del Cristo de la Buena Muerte desde su primera salida procesional en la Semana Santa de 1926. En esta exposición también se presentan oficialmente los cuatro nuevos hachones en bronce y el faldón delantero bordado que estrenará el paso el próximo Martes Santo, a modo de anticipo del que habrá de ser su futuro paso procesional.

En 1926, una nueva cofradía, la de la Buena Muerte, realizó por primera vez estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, estrenándose para ello el paso de Cristo, que fue costeado por suscripción entre todos los hermanos y realizado en madera con tallas de Francisco Olivera Fernández y carpintería de Vicente Serradilla. Se desechaba, de esta manera, el primitivo proyecto de un paso dorado, ante las dificultades económicas por las que atravesaba la Hermandad, dando carácter de provisionalidad a un paso de  madera que, sin embargo, ha llegado hasta nuestros días. La actual Junta de Gobierno de la Hermandad ha decidido iniciar y avanzar en el proyecto de sustitución del actual paso por uno completamente nuevo, del que se muestran en esta exposición los dos primeros elementos que lo conformarán.

La exposición se desarrolla en dos salas. En la primera de ellas figuran imágenes retrospectivas de la evolución del paso a lo largo de casi 100 años, desde las primeras salidas procesionales con los antiguos faroles de metal, hasta los actuales hachones, exhibiéndose, además, uno de aquellos primitivos faroles y un modelo de los actuales hachones. También se incluyen fotografías del paso sin las tallas de los evangelistas ejecutadas por Antonio Bidón y que figuraron por primera vez en el paso en el año 1935, exponiéndose además los citados evangelistas.

En esta misma sala, se expone el boceto que Joaquín Castilla diseñara para un paso de plata para el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, que nunca fue abordado e, igualmente, copia de un documento que figura en el archivo de la Hermandad de un presupuesto de Francisco Ruiz Rodríguez, firmado en 1924, para la ejecución de un paso en madera de pino, tallado y dorado, que tampoco fue ejecutado.

En la sala segunda figuran los nuevos elementos ya realizados y que serán objeto de estreno en la próxima Semana Santa, acompañados de diversas imágenes de su proceso de ejecución.

En primer lugar, el faldón frontal bordado, realizado en tejido de terciopelo en color morado, por el taller de bordados de Santa Bárbara, una obra ejecutada y bordada a mano con hilos de oro fino. El dibujo original del faldón está inspirado en un paño frontal de altar del Monasterio de Guadalupe (Cáceres) que el príncipe heredero Felipe, hijo de Carlos V e Isabel de Portugal, regaló al cenobio en su visita de 1547, cuando tenía 20 años. Adopta las características del estilo renacentista plateresco, a semejanza de la obra en la que se basa la pieza. El faldón consta de una cenefa horizontal y dos verticales flanqueadas por dos broches de faldón a cada lado. Cada una de dichas cenefas están contorneadas por un galón bordado en técnica y hojuela, muestra armada y bordados de flores conformadas por escamados de lentejuelas. En las dos cenefas verticales destacan sendas cartelas rematadas con coronas, en las que se muestran simbologías pasionistas (cruz, flagelo y escalera, lanza y esponja, respectivamente). También aparecen figuras mitológicas de grifos, con la cabeza y alas de un águila y cuerpo de león. Para la ejecución de esta obra se han empleado diversas técnicas de bordado con puntadas en ladrillo, setillo, media onda, puntitas, escamados de lentejuelas, así como piezas bordadas en cartulina y hojilla.

Por su parte, los cuatro nuevos hachones han sido ejecutados en bronce en los talleres de los hermanos Pedro y José Manuel Ramos. El dibujo original de los hachones sigue las características de una columna expuesta en el Victoria & Albert Museum de Londres que, con una gran pieza central en forma de copa sostenida por cuatro leones sedentes, sostiene un amplio pebetero donde se aloja el codal de cera.

Para su ejecución se han empleado un total de 400 kilos de bronce. La elaboración de la obra ha seguido el proceso de fundición a la cera perdida, con una serie de fases de amplia complejidad y minuciosidad, que van desde el desarrollo del dibujo original, la elaboración de los modelos -unos repujados en chapa y otros (las figuras de los leones), modeladas en barro-, la obtención de moldes de silicona para el inyectado de la cera, y la creación de los modelos en cera que, una vez repasados convenientemente para evitar rebordes, han servido para la fase de fundición propiamente dicha. Ésta ha seguido los procesos típicos de la fundición a la cera perdida: la introducción de la cera en cilindros, el relleno de escayola refractaria, y la fundición y vertido del bronce líquido, consiguiéndose, una vez enfriado el bronce, la figura que será objeto de cincelado, torno para el encaje de las piezas, lampistería, soldadura de los distintos elementos y abrillantado.

La muestra podrá visitarse hasta el próximo 22 de febrero en horario de lunes a viernes de 10.00 a 13.30 horas y de 17.30 a 20.30 horas y sábados de 10.00 a 13.30 horas. (ISLAPASIÓN).

Galerías: