José Antonio Luna, quien fuera hasta este Miércoles Santo capataz de la Virgen del Amor, nos hace llegar esta carta de despedida tras casi dos décadas ligado a esta cuadrilla.

Despedida José Antonio Luna Mendoza.

Ha terminado una etapa muy importante de mi vida y no podía dejar pasar la oportunidad de mostrar mi agradecimiento por todo lo bueno que he recibido en ella.

Fue allá por 1995 cuando empezó esta andadura. Cuando la junta que en aquel momento presidía Juan Martín Pacheco creó la cuadrilla propia de nuestra Hermandad. No lo dude, sabía que mi sitio estaba ahí, bajo los palos de Nuestra Señora del Amor, a la que siempre cariñosamente he llamado "la niña". Desde entonces hasta hoy, han sido dieciocho años llenos de satisfacciones, de emociones, de amistades, de vivencias irrepetibles que sería imposible resumir en estas líneas. He sido participe de la creación y crecimiento de la que creo que es una de las mejores cuadrillas de La Isla. Hoy quiero decir públicamente que soy un privilegiado, he sido cargador, patero, portavoz de cola, y capataz de María Santísima del Amor, mi gran devoción y la conocedora junto con mi mujer de mis mas intimas preocupaciones y deseos. Mis hijos se han hecho adultos entre ensayos, verbenas de hermandad, casetas de feria, cultos cuaresmales, besamanos... y entre cargadores que se han convertido con el tiempo en amigos y porque no decirlo, en mi familia.

Han sido como ya he dicho antes dieciocho años, por la que la lista de personas a las que tendría hoy que mostrar mi agradecimiento es inmensa, espero no olvidarme de nadie, pero si no lo consiguiera y por si mi mala memoria dejase a alguien sin nombrar, le ruego me disculpe.

Quiero dar las gracias a los hermanos mayores y miembros de junta de gobierno que durante todo este tiempo han depositado su confianza en mí para desempeñar las distintas responsabilidades que he tenido el privilegio de asumir. A todos los hermanos y colaboradores de la hermandad con los que he tenido el placer de compartir momentos de trabajo en nuestro almacén, limpiando enseres, montando cultos, montando ferias y verbenas. A mi familia por su apoyo constante, por su comprensión cuando les robaba el tiempo que un marido y padre debe dedicar a su familia para dedicárselo a nuestra hermandad.

A todos los cargadores con los que he tenido la suerte de compartir esfuerzo y trabajo bajo los palos de "mi niña del Amor" y como no, a "mis legionarios del Amor" que en los diez años en los que he tenido el privilegio de ser capataz han estado bajo mis órdenes, a todos ellos quiero darles las gracias por su entrega, por su esfuerzo, por su buen hacer, por los buenos y por los malos momentos y sobre todo por lo feliz que cada Miércoles Santo me habéis hecho paseando a Nuestra Señora del Amor por las calles de nuestra isla.

En estos diez años han sido innumerables las felicitaciones y halagos que he recibido por vuestro buen hacer y si hoy que termina esta etapa me siento orgulloso de algo es del trabajo que entre todos hemos hecho, me siento realmente orgulloso del trabajo realizado en este tiempo. Y como no, no puedo dejar de agradecer especialmente a todos los que de forma individual y colectiva, privada y públicamente, me habéis dado vuestro apoyo en estos días que personalmente han sido muy duros. Las firmas que habéis recogido para mostrar vuestro desacuerdo con esta decisión de la Junta de Gobierno, las llevare siempre en el corazón, ha sido muy emocionante sentir vuestro apoyo, respaldo y cariño.

A todos quiero desearos suerte en el futuro, y muchos Miércoles Santos de vivencias, de Hermandad y de calles volcadas con nuestros titulares como los que yo he tenido la suerte de vivir.

Y a "mi niña", mi Virgen del Amor, gracias por todo lo que me has dado.

José Antonio Luna Mendoza