Día grande para el barrio de la Viña el vivido cada 1 de noviembre y ayer, con el tiempo acompañando, no pudo ser de otra forma.

Por la mañana temprano se celebraba la misa y posteriormente uno de los momentos que se repite cada año. Hermanos de la Archicofradía de la Palma y vecinos participaron en el rosario público de penitencia que llega hasta las puertas de la playa de la Caleta. Allí se procedió una vez más a la bendición de las aguas para recordar la intercesión de la Virgen de la Palma en el maremoto de Lisboa de 1755 que se dejó sentir en Cádiz. 

Se cumplía ayer 264 años de ese momento que marcó la historia de la capital y de la provincia ya que tras ese terremoto el mar llegó hasta muchos lugares. 

Tras el rosario, de regreso al templo, se celebró la función votiva de acción de gracias por la intercesión de la Virgen en presencia una vez más del Obispo de la Diócesis de Cádiz, Monseñor Rafael Zornoza Boy. También como es tradicional el acompañamiento musical corrió a cargo del coro de la parroquia de la Palma que interpretó la misa típica gaditana.

Ya por la tarde y como colofón de la jornada se llevó a cabo la salida procesional de la Virgen de la Palma, quien da nombre a la Archicofradía, y que estuvo acompañada en todo momento por fieles y devotos junto al acompañamiento musical de la Banda de Música de Julián Cerdán de Sanlúcar de Barrameda.

Vítores y marchas en todo el recorrido para acompañar a la Virgen de la Palma en la que es la última de las procesiones de Gloria en Cádiz de este 2019. (ISLAPASIÓN).

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