Resaca electoral europea. Y en junio se celebrarán elecciones al Consejo de Hermandades y Cofradías. Ya tenemos un candidato; el actual presidente se presenta a su reelección. Y el eterno aspirante de nuevo ruge, critica pero no se lanza al ruedo. Curioso al menos. Sin embargo, sobre esas elecciones no quiero reflexionar. Con el título me refería a las municipales del año que viene, que están a la vuelta de la esquina.

No voy a utilizar este medio para exponerles mi ideología. Ni me interesa ni a ustedes tampoco. Además el fajín y el esparto no entienden de ideologías políticas. Sin embargo, si quiero reflexionar sobre cómo la política está llena de oportunismo. En este sentido, es digno de mencionar el foco de atención que en los últimos tiempos han prestado los partidos políticos que tienen representación en el consistorio hacia el mundo cofrade –salvo IU por lógicas cuestiones de fundamentación política-. Fui a un par de actos en cuaresma y el surrealismo de Berlanga o el esperpento de Valle-Inclán estaba presente en la primera bancada. Como el antiguo juego de la silla siempre algún político que quería salir en la foto se quedaba fuera. Y todo porque desde su línea de pensamiento han entendido que el mundo cofrade, cual lobby social,  tiene fuerza en San Fernando. Y tenían que estar presentes. Abrazos, sonrisas y apretones de manos. De hacer campaña se trataba. Y no digamos la tourné matinal por los templos en plena Semana Santa. Si el Obispado decide cambiar las normas diocesanas para las HH. y CC., además de pensar en cambiar el vocabulario de algunos cargos –véase el uso que ya empleó el consejo en el via crucis oficial con la existencia de diputados mayores de gobierno incluidos…-, también podría pensar en incluir algún puesto más en las juntas de gobierno; el vocal de relaciones públicas y protocolo. Así al menos se solventarían algunas situaciones incómodas con estas visitas políticas.

Queda un año y el bombazo lo lanzó el Sr. Alcalde en el momento justo, en plena efervescencia cofrade. El asunto es claro. Si las exposiciones que más llenan el Centro de Congresos son las cofrades, hagamos un museo. Pues nada, un plano en 3D y portadas en toda la prensa local. Y ahora, dos meses después vuelve a ser noticia, queriendo que las hermandades apremien su decisión. ¿Queréis el museo? ¿Sí o no? Deshojen la margarita, pero rápido.

Todo tiene su porqué. Las elecciones del año que viene serán en mayo. Tengan en cuenta que por ley no se permite hacer ninguna inauguración en los tres meses anteriores a esta cita electoral. Por tanto habría que inaugurarlo a finales de febrero – principios de marzo. ¡Qué casualidad, en plena cuaresma! Y como el Consejo está en pleno proceso electoral y, con sapiencia, ha decidido retrasar la decisión hasta que haya una nueva permanente, ahora desde el consistorio se advierte que tienen dos propuestas más. Que si las hermandades no se aligeran la propuesta de museo cofrade pasará a mejor vida y será un museo de… ¿la historia y del mar?, ¿Al-Andalus?, ¿la sal?, ¿las cortes de 1810? ¿molino de mareas? Ah no… que esas ideas publicadas ya están en perfecto funcionamiento y San Fernando se ha erigido como capital europea del turismo cultural. En fin…

Podría hablar de esos proyectos culturales que no han concluido, o elucubrar sobre cuál es la necesidad de expropiar sí o sí una nueva finca para convertirla en espacio cultural cuando hay otros espacios expositivos inconclusos o sin abrir, pero éste no es el lugar idóneo. A lo que no puedo resignarme es a opinar sobre las dudas que me plantea este museo cofrade. Sobre todo porque el ente público construye pero el que lo gestionaría serían las propias hermandades a través del Consejo. ¿Cómo puede una hermandad decir ya que sí apoya esta iniciativa sin un estudio serio de viabilidad económica? ¿Cuánto costaría el mantenimiento anual de ese museo cofrade? ¿Qué relación de puestos de trabajos necesitaría? Cuando en la Universidad, en las clases de Museología y Museografía o de Patrimonio Arqueológico explico la Ley 8/2007 de Museos y Colecciones Museográficas de Andalucía, me detengo siempre en la idea de que para que un espacio expositivo sea considerado un museo debería contar con departamentos de documentación, conservación, investigación y difusión, es decir; tener en plantilla a técnicos superiores en documentación archivística, restauradores, investigadores y técnicos de difusión y proyección social. ¿Tendría nuestro futuro museo cofrade todos esos técnicos? Como eso es una utopía comencemos por hablar con fundamentos y ver si es viable una sala de exposiciones cofrades, en lugar de museo cofrade.

Y si, entonces, sólo vamos a exponer ¿Qué se va a exponer? ¿Exposición de arte cofrade como la del pasado año con motivo de la fe? ¿La simple colocación de enseres sin un discurso expositivo museográfico? ¿Inexistencia de panelería o recursos museográficos actuales? ¿Ven ustedes una larga cola de visitantes en el mes de agosto en el caño del Zaporito para entrar a ver la sala permanente de exposiciones del museo cofrade? Más bien esa hipotética cola se formaría en cuaresma, cuando precisamente las hermandades necesitan esos enseres para sus cultos internos y para ir dándole los últimos retoques a los enseres para que estén en perfecto estado de cara a la Semana Santa, semana ésta que estaría prácticamente vacía a no ser que las hermandades letíficas sean las que aporten el mayor número de enseres a exponer. Entonces, la hermandad que cediese para su exposición su patrimonio artístico, ¿podría contar con él para unos cultos internos cuando lo desee? 

Como siempre, demasiadas preguntas que surgen y pocas respuestas…Y no hemos hablado de las cuestiones económicas, que es donde las hermandades echan el freno de mano y con razón. Si una hermandad paga directamente parte de un contrato con una formación musical directamente con el cheque del consejo que viene de la subvención municipal, la tesorería no está muy boyante. Como para pensar ahora en una aportación económica para que las hermandades autofinancien este proyecto.

Actualmente, la única ventaja que veo es que si se dan las medidas de seguridad y ambientales –recordemos la proximidad al ambiente salino del caño y la altura del nivel freático en esa parte baja de la ciudad-, algunas hermandades podrían entender esa futura sala de exposiciones cofrade como un mero almacén visitable y así dejar de pagar el alquiler por guardar sus andas procesionales o verse aliviados de espacio en las siempre pequeñas casa de hermandades o almacenes.

¿Y ustedes, qué opinan al respecto? 



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