No podría ser de otra forma. Ni final de competición europea de fútbol, ni jornada de reflexión electoral. El sábado 24 de mayo de 2014 pasará a la historia por el multitudinario traslado de la Esperanza -sin tener que poner apellido- desde su Basílica a la Catedral.

A las tres menos cuarto de la tarde de este sábado, el palio de la Esperanza Macarena cruzaba el dintel de la basílica para realizar el traslado hacia la Catedral de Sevilla. Rodeada en todo momento por una multitud de fieles, el paso se encamina por las calles de la capital para celebrar uno de los actos previstos con motivo del 50 aniversario de su coronación canónica, que tuvo lugar el 31 de mayo de 1964.  

Y hasta la una y media de la madrugada del ya domingo 25 de mayo han sido largas horas de incontenible amor desmesurado de fieles hacia la Madre de Dios. El cortejo, que se ha recogido con algo más de tres horas de diferencia del horario marcado en un primer momento, ha avanzado por el recorrido a duras penas debido a las grandes aglomeraciones de público en cada uno de los lugares por donde ha pasado la Esperanza.

El paso por la calle Parras, la visita a los templos de Omnium Sanctorum, a la Hermandad de Montesión o a la de la Amargura en San Juan de la Palma y el Valle en la Anunciación han marcado momentos estelares acompañados por los sones de una banda del Carmen de Salteras que ha dado, como siempre tras el verde manto de la Esperanza, lo mejor de sí.

El paso por la plaza de San Francisco antes de afrontar los últimos minutos de recorrido han sido muy especiales con el paso de la Virgen por los arcos instalados para el Corpus y la alfombra de sal que el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda ha montado en esta céntrica plaza sevillana.

En total más de diez horas de locura macarena, más de diez horas de una demostración insuperable de que los límites -en todos los aspectos- no existen cuando algo tiene que ver con la Virgen de la Esperanza. 

Dentro de unas horas -a partir de las nueve de la mañana- ya se podrá visitar el Besamanos a la Santísima Virgen en la capilla del Sagrario. Una nueva forma de admirar la grandeza de esta dolorosa sevillana. (ISLAPASIÓN).

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