Atrás quedaron casi diez horas junto a la Virgen del Rocío por las calles de la aldea, la presentación ante la Hermandad Matriz, el sábado de visitas en las casas, el domingo de tensa espera y del rezo del Rosario... atrás quedó la Romería pero por delante un camino de vuelta que cada año es especial.

Con esa intención el grupo de rocieros que acompañan al Simpecado de regreso a La Isla comenzaron ayer este camino de vuelta que en su primera etapa dejó atrás la aldea del Rocío para adentrarse de nuevo en las rubias arenas de Doñana. 

Una vez dentro del Coto se llevó a cabo el rezo del Ángelus en Palacio de Doñana minutos después de las doce del mediodía. El rengue para el almuerzo tuvo lugar en el Corral de Félix y desde aquí se siguió andando hasta llegar a Carboneras donde pernoctaron los peregrinos.

Como es tradición en esta noche -última de camino- se realiza el rezo del Rosario de las Velas en la que los peregrinos colocan velas en la arena junto al Simpecado. Este año, a diferencia de lo que se venía haciendo habitualmente, no se realizó de forma conjunta con la Hermandad de Sanlúcar de Barrameda. (ISLAPASIÓN).

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