Cuando se escribe esta crónica ya el rezo del Santo Rosario ha finalizado en Palacio de Doñana junto al Simpecado de la Hermandad del Rocío de San Fernando dando por concluida la tercera jornada de peregrinación.

Una jornada que comenzaba con la celebración de la eucaristía en Carboneras y que desde el primer momento ha acompañado en lo climatológico. No hace calor y el viento de poniente hace que refresque un poco en la noche, pero tampoco de manera alarmante. Nada que no se pueda aplacar con un buen cante por sevillanas.

Y es que esta jornada es sin duda la de mayor convivencia rociera, entre hermandades. Los rocieros isleños que comparten camino junto a Ceuta y la agrupación de San Roque tenían una cita a las doce, con el Ángelus. Y es que es ya tradición que los Simpecados de San Fernando, Chiclana, Arcos, Chipiona -y desde el año pasado Ceuta- se sumen a este rezo comunitario en el mediodía de este miércoles de peregrinación rociera.

Se rezó el Ángelus y se vivieron momentos de especial hermanamiento con el cante, el baile y las anécdotas del camino. Tras esto cada hermandad continuó su camino y los isleños pararon para el rengue en el Corral de Félix.

La tarde se hace larga caminando junto al Simpecado hasta llegar a las inmediaciones de Palacio de Doñana donde se pernocta hoy y se ha rezado el Ángelus hace unos minutos. 

Finaliza una nueva jornada y se espera la última de camino, la que llevará a la blanca carreta hasta la aldea del Rocío. (ISLAPASIÓN).

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