Así ameneció  Sevilla en la jornada de ayer. La Esperanza Macarena ya está en su paso de palio para conmemorar los actos del cincuenta aniversario de su Coronación Canónica en unas semanas que prometen ser muy intensas para la hermandad y, sobre todo, la ciudad. Una cuenta atrás en el calendario que reflejan la inminencia de los días grandes de un Año Jubilar para enmarcar.

Con el manto de tisú y el tocado proveniente de una mantilla de Candau, la Virgen luce la saya blanca de tisú y volantes rosados que reproduce la imagen cerámica que corona el arco.

Sobre el lazo del fajín del general Cuesta Monereo se sitúa la réplica del galeón de Utrera, un navío de oro que reproduce el barco que porta Nuestra Señora de Consolación, un exvoto único en el mundo de la iconografía naval.

La gran novedad del conjunto, son las azucenas de plata y oro que donó la Hermandad del Amor en mayo de 1964 y que se recuperan con motivo del cincuentenario de la coronación.

Así ha despertado la Virgen de la Esperanza, en uno de los últimos trabajos de su vestidor, José Garduño, antes de su retirada. (ISLAPASIÓN).

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