Medinaceli sabe hacer las cosas, y aunque ha tardado algunos años en encontrar la fórmula parece que los matices están acertando. A la siete de la tarde se abrían las puertas de la Iglesia Mayor y el cortejo de la trinitaria hermandad comenzaba a discurrir por el centro de La Isla.

Atrás quedaron las salidas eternas esas que dejaban al palio de la Trinidad dejando ya minutos de retraso en el propio palquillo de la Carrera Oficial. Ahora anda clavando horarios, y eso es muy buena señal. 

El cortejo sale ante una Plaza de la Iglesia con mucho público. El Lunes Santo es sin duda el espacio de la ciudad que cuenta con mayor número de cofrades que quieren ver el paso de las hermandades ya que en poco más de hora y media verán pasar los tres cortejos uno detrás de otro.

La tarde deja las mejores imágenes mientras el dorado del paso de Jesús Cautivo sale por la puerta de la Iglesia Mayor. Estreno en el dorado que finalizará en el próximo año dejando una gran obra de arte en forma de paso procesional. Las cornetas de Daimiel retumban en la tarde y la larga fila de penitencia sigue a Jesús Cautivo en los primeros metros de su itinerario. 

La cofradía ha ganado en el ritmo de la procesión pero también en su organización. Tras la penitencia las secciones del palio. Un palio de cajón que marca movimientos acompasados desde el primer minuto. Una Virgen preciosísimamente exornada con saya morada que recuperaba el mejor de los aspectos como ocurría en el Señor con la túnica de salida. 

Y es que cuando se ponen ganas son muchos, muchísimos los detalles en los que fijarse. Es un año entero de trabajo que se materializa en una salida que va a más. Como va a más también el itinerario que llegó hasta Losada para ampliar algunos metros antes de entrar en el barrio. 

En la capilla de la Virgen de la Estrella los esperaba una representación de la Hermandad de Cristo Rey. Ya desde aquí el recorrido por el barrio que se estrenó el pasado año es sin duda una de las mejores aportaciones en cuanto a cambios de itinerario en los últimos años en nuestra Semana Santa.

Algo menos público en esta zona, pero es tónica general cuando van pasando las horas y la tarde se hace noche en la ciudad. La subida de La Herrán y Murillo deja estampas de mucho público congregado en las aceras. Desde aquí la cofradía se gusta algo más y vuelven el ritmo lento de años atrás. 

Aún así la bajada de González Hontoria es un nuevo punto para disfrutar de la cofradía. La recogida, en la versión más light de un encuentro, recoge los últimos coletazos de devoción a Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad. (ISLAPASIÓN).

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