La iglesia de la Sagrada Familia registraba este mediodía un lleno completo. La Hermadad del Rocío de San Fernando tenía en la jornada de hoy, con el Pregón anual que organiza esta corporación, el punto final de los actos de culto que durante esta semana ha venido realizando en forma de Triduo y Función a la Santísima Virgen.

El acto comenzó con el cante de varias sevillanas del coro de la hermandad isleña que sirvieron para dar paso a la lectura del acta a cargo de la secretaria de la hermandad en la que se nombraba a Juan José Romero Ruiz -hermano de la hermandad rociera y hermano mayor de la Divina Pastora- como pregonero del 2014. Antes de la intervención del pregonero tomó la palabra el presentador del mismo, Francisco J. Barroso Medina, quien elogió la figura de un cristiano comprometido y retomó los orígenes rocieros del mismo en una excursión de la Hermandad de la Misericordia en el comienzo de la década de los ochenta.

El pregonero, que desarrolló como tiene acostumbrados en sus pregones gran parte de su intervención en versos, comenzó la exaltación haciéndose una pregunta "¿Qué te digo yo a ti Rocío que no te haya dicho nadie?" con este leitmotiv quiso acercar desde el primer momento sus palabras a todos los aspectos que rodean a la vida de un rociero.

El pregón contó con la presencia del vicario parroquial de la Sagrada Familia, Rvdo. P. Didier Octavio, así como del teniente de alcalde Ángel Martínez, el presidente del Consejo de Hermandades, José Mauel Rivera, y de las representaciones de la Hermadad de San José y la Asociación Parroquial de la Reina de los Ángeles.

Tras el inicio en verso y el protocolario saludo a las autoridades Juanjo Romero quiso hacer ver la distancia que queda hasta la llegada de una nueva romería y para ello en la letra de una sevillana que fue cantada por un grupo de pastoreños el pregonero quiso hacer un análisis desde que comienza la peregrinación en San Fernando hasta los distintos momentos de convivencia en el Rocío junto a los hermanos de San Fernando.

El pregón continuó con un análisis de los distintos caminos del Rocío así como del canto de una simbólica nana como espera de lo que está por venir en el seno de los rocieros de La Isla. 

Aquí el pregonero quiso hacer un alto en su particular camino para hablar claro sobre las muchas personas que van al Rocío. Fue crítico, defendió que "no todo el peregrino es rociero" y afirmó que "en un lugar donde se acumulan más de un millón de almas es lógico que haya de todo". Estas diferencias en lo que a la religiosidad popular se refiere el pregonero buscó una única solución, la fe.

Volvieron las sevillanas también referentes a los momentos vividos en el camino junto a la carreta del Rocío entonadas de nuevo por voces pastoreñas que encontraron su continuación en los versos pregoneros que habló de "las pisadas del camino" pero buscando un compromiso personal cristiano día a día de todos aquellos que hacen llamarse rocieros. Y para ello, para hablar de esas "huellas de la vida diaria" no rehuyó al hablar del aborto, al que catalogó de "crimen atroz".

El pregonero se preguntó en su texto si era buen rociero. Alegó no hacer el camino, ni vivir como cuantos otros lo hacen esta forma de vida, aunque se declaró un enamorado de la Virgen y que querría terminar su vida "quedándome contigo en las marismas eternas" en unos versos muy aplaudidos.

El Pregón terminó con vivas a la Virgen del Rocío y proclamando "que la Virgen nos espera / vámonos para el Rocío" con el que concluyó Juan José Romero su exaltación que dio paso a la entrega de recuerdos y el canto de la Salve ante el Simpecado isleño en un mediodía de emociones, versos y sevillanas en la Sagrada Familia. (ISLAPASIÓN).

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