La Hermandad de la Expiración, como es costumbre en los últimos años, traslada en la tarde-noche del Martes de Pasión sus pasos desde el almacén de la cofradía hasta la Vaticana y Castrense de San Francisco.

El traslado corre a cargo de las cuadrillas de la asociación de Jóvenes Cargadores Cofrades (JCC) que el próximo Jueves Santo portarán sobre sus hombros al Santísimo Cristo de la Expiración y la Virgen de la Esperanza.

El primero de los palios en ser trasladado es el paso de palio que en la tercera levantá volvió a evidenciar un problema que arrastra en los últimos años con la rotura de uno de los candelabros de cola. 

No es algo nuevo para los cofrades de la Expiración que ya en estos últimos meses habían reforzado este candelabro que el año pasado hubo que quitarlo en los últimos metros de la salida procesional.

A falta de ocho días para la procesión los cofrades del Silencio no se plantean modificar los candelabros puesto que esto requeriría no solo su reparación sino una prueba de envergadura para que estos salieran a la calle con todas las garantías posibles. Todo apunta por tanto que la Virgen de la Esperanza sea alumbrada junto a su manto por los faroles que durante tantos años formaron parte de este palio.

El paso del Cristo de la Expiración entró minutos más tarde en lo que sería el comienzo del trabajo de la mayordomía de la hermandad en el templo. (ISLAPASIÓN).

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