El último trayecto hasta el Teatro de las Cortes; la última previa. Así es un acto que se marca en rojo en el calendario de los días previos a la Semana Santa. Es sábado previo al Domingo de Pasión y en la capilla de la Vera-Cruz se apaga la luz artificial y solo los cirios verdes marcan el pequeño espacio que dista del Crucificado hasta la cruz en la que reposa en su Besapiés.

Silencio en la capilla, algo importante va a pasar. Tras las intervenciones de secretario y vice hermano mayor el pregonero de la Semana Santa de 2019, Juan Carlos Muñoz Rivero, besa las reliquias del Lingum Crucis y se pone a las órdenes del mayordomo de la hermandad junto a Antonio Puerta -histórico cofrade de la Vera-Cruz- para sostener en sus manos el bien más preciado de los cofrades cruceros.

Con andar parsimonioso, como flotando, va llegando a su destino. Se enclava en la cruz y el silencio vuelve a hacerse. Este año como novedad se ha añadido una exaltación a la Virgen del Mayor Dolor que ha estado a cargo de Juan Pedro García López, presidente de los Jóvenes Cargadores Cofrades (JCC). 

En su exaltación García López ha reproducido una supuesta conversación entre el Santísimo Cristo y su Bendita Madre. 

Tras estas palabras se ha iniciado el Besapiés por el que han pasado ya las primeras decenas de fieles que se encontraban en la capilla.

Casi es Domingo de Pasión. El pregonero ha entrado a formar parte de la cuadrilla más selecta de la ciudad. Ha portado sobre sus manos al Cristo de la Vera-Cruz. Ya puede ponerse junto al atril de las Cortes. (ISLAPASIÓN).

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