Bancos llenos y mucho público de pie en los pasillos laterales de San Francisco. Ese era el aspecto del templo castrense cuando se levantó por vez primera la batuta, entre la oscuridad del templo para interpretar "La Madrugá". 

Desde ese instante hasta el último compás de la marcha "Rocío" lo de ayer por la noche fue un espectáculo de como interpretar marchas procesionales sin perder en ningún momento la esencia que siempre caracteriza a esta banda.

Con "La Madrugá", "Rocío" o "Pasan los campanilleros" parecería que estaba escuchándose el primero de los CDs que grabara esta banda o los más antiguos discos de vinilo. El tiempo, la medida de las cosas, el espectáculo con sentido, eso es la Banda de Música del Maestro Tejera, y así lo volvió a recordar ayer.

Un repaso por marchas que aluden a saetas fue el leitmotiv del concierto que también dejó otros momentos perfectos con la interpretación de marchas como "Soleá dame la mano". Sin palabras.

Desde Font de Anta hasta Alfonso Lozano. Desde Tejera a Tejera. De la historia de la música procesional en su mejor versión, eso fue entre otros calificativos este concierto que dejó también su pincelada más isleña con "La Oración del Huerto" de Agripino Lozano. 

Para rematar y tras las ocho marchas programadas sonó "Pasan los campanilleros" con su versión más fidedigna en las voces de los propios músicos y un remate con "Rocío" la marcha que nunca pasará de moda y que dirigió la hija del actual director de la banda. Queda Tejera para rato. 

La banda que mejor sabe interpretar las marchas y que lo hace al son de una batuta que se mueve con aires toreros, como si de la mismísima Maestranza sevillana se tratase, y dibujara una media de Romero con las manos de quien la lleva. Puro espectáculo. (ISLAPASIÓN).

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