Orar, callar y sufrir. El lema de la Hermana Cristina ha sido la entrada en forma de canto de la eucaristía que hoy, a partir de las diez de la mañana, ha servido para reabrir al culto la capilla del convento de la Santísima Trinidad de las Carmelitas Descalzas de nuestra ciudad tras el traslado ayer de los restos desde el cementerio del convento a un lugar destacado dentro de la capilla, accesible a los fieles.

Así lo ha asegurado el propio Obispo de Cádiz y Ceuta, Monseñor Zornoza, que sobre este traslado ha incidido que se hace para dar un impulso al proceso de beatificación, "para que sean más accesibles a la veneración de los devotos" los restos de la Hermana Cristina.

Como era de esperar, el monasterio de las carmelitas descalzas se ha quedado pequeño ante la cantidad de fieles que ha querido compartir este momento histórico. En el exterior del convento se han adecuado un centenar de sillas y un sistema de megafonía para que pudiera seguirse la eucaristía desde afuera. 

El obispo, Rafael Zornoza, ha hablado de "la fuerza de la sonrisa cautivadora" de la Hermana Cristina, a la que ha puesto como "ejemplo de vida" y ha aludido durante la homilía -cómo no- al lema al que esta religiosa siempre fue fiel para reclamar su vigencia en los tiempos actuales: Orar, callar y sufrir. 

El vicario episcopal de la Bahía, Lázaro Albar; el delegado de vida consagrada, José Manuel Pozas; y el postulador de la causa, fray Romano Cambalunga, han acompañado también al obispo en esta ceremonia que coincidía además con el 39 aniversario de la muerte de la Hermana Cristina. 

Unos versos de Antonio Alías han puesto el punto final a este acto. Posteriormente, numerosos fieles han hecho cola desde el exterior para poder acceder a la capilla y rezar junto a los restos de la Hermana Cristina. (ISLAPASIÓN).

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