Ayer a las cinco y media de la tarde, como clausura del Besamano a la Divina Pastora, los niños recién nacidos fueron presentados ante la Santísima Virgen en un acto que se ha visto mermado en esta última edición -en el número de pequeños que sus padres ponen bajo el amparo de la Madre de los pastoreños-.

Tras la bendición por parte del sacerdote de las medallas las mismas fueron impuestas a los pequeños que posteriormente iban pasando junto a la Santísima Virgen.

Con el canto de la Salve pastoreña se puso fin a este acto y también al Besamano a la Divina Pastora. (ISLAPASIÓN).


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