Jornada extraordinaria en lo cofrade. Jornada para la historia de una hermandad que ha vuelto a sacar su particular ADN hortelano en cada momento de una procesión extraordinaria que ha vuelto a demostrar la devoción de La Isla a sus Titulares; y en especial al Señor del Huerto.

Y es que 75 años de arraigo dan para mucho. Como para sacar cerca de 200 papeletas de sitio –incluidas las simbólicas- en un cortejo que antecedía a un paso de misterio que en muchos casos se ha redescubierto y que cada Martes Santo está, en ocasiones, ensombrecido por la magnificencia de la Virgen de Gracia y Esperanza Coronada.

Todo fue Huerto en una jornada para la historia. Desde las siete de la tarde comenzaban a llegar a las inmediaciones de la Iglesia de la Pastora tanto los hermanos –que formaron en el patio- como los cargadores de la JCC desde su sede y la Agrupación Musical de la Fuensanta de Morón. Así como mucho público que fue la nota dominante en toda la procesión.

Se abrieron las puertas de la Iglesia de la Pastora para que la Cruz de Guía saliera a surcar el itinerario marcado. En el interior la alcaldesa de San Fernando –Patricia Cavada- daba la primera levantá en el mármol pastoreño junto a otros miembros de la corporación municipal; aunque la corporación hortelana no había invitado a representantes políticos a esta procesión en un acierto total por parte de su Junta de Gobierno. Pero la proximidad de las elecciones manda.

Se levantó el paso de misterio y el cuerpo de ciriales ya encaraba la salida del templo. El paso se paró antes de llegar a la rampa que iguala la diferencia de alturas entre la plaza y el templo. Allí el hermano número 1 de la corporación, Antonio Perulero Castaño, dio la levantá antes de salir a la plaza de la Pastora en representación de todos los hermanos de la cofradía.

Salía el olivo hortelano por el dintel de la Pastora y la Fuensanta de Morón apuntaba las primeras notas. Un trabajo incansable el de esta formación durante toda la tarde-noche no censando en la interpretación de marchas en ningún momento y eliminando tambor en el inicio de las mismas. Una muestra más –en el Vía-Crucis Magno de Cádiz ya se pudo ver de forma sobrada- del buen trabajo de sus músicos y el cariño hacia la Hermandad del Huerto.

Como incansable fue también el trabajo de la cuadrilla de la JCC que demostró una vez más estar a la altura de las circunstancias con una carga seria y con cabeza, sabiendo disfrutar en los momentos que requerían y andando, acelerando el ritmo sin perder la majestuosidad del andar de este paso, cuando la ocasión así lo pedía.

Pero entre el inicio de la procesión y la recogida pasaron algunas cosas. Entre ellas el recibimiento en sus casas de hermandad de las tres hermandades de la parroquia. Misericordia engalanó la suya en la calle San Dimas y su Hermano Mayor, Antonio Moreno, a petición de sus hermanos –según explicó- leyó los versos a la Hermandad del Huerto del recordado Ignacio Bustamante. La Hermandad de la Pastora por su parte tuvo al Hermano Mayor en la calle Ancha para dar una levantá así como los cofrades del Ecce-Homo esperaban en la calle Alfonso Berraquero para encontrarse con el misterio del Huerto.

También se recorrieron calles que no suelen entrar en el itinerario de cada Martes Santo. La subida de Mariana de Pineda –desde San Dimas hasta Santa Rosalía- con la luz de la tarde cayendo, la subida completa de la calle Jesús de la Misercordia o la bajada entera de Ancha fueron sin duda algunos de los mejore momentos para disfrutar de esta procesión.

El cortejo fue en todo momento marcando un ritmo bastante correcto incluso adelantándose en algunos minutos a los horarios establecidos. En la última parte este adelanto horario se igualó haciendo las trepás más cortas y escuchando cada una de las marchas.

La llegada a la Plaza de la Pastora –con mucho público- fue de nuevo otro momento para el recuerdo con el regreso al templo y la sucesión de marchas y trepás que no se olvidarán fácilmente.

La recogida sin duda deja con la miel en los labios en un doble sentido. El primero por el fin de una procesión extraordinaria en la que se disfrutó tanto que no se quería terminar tan pronto –tras cinco horas de recorrido- y un momento que podría, y debería, repetirse cada Martes Santo.

El Señor del Huerto llegó a la plaza y se recogió como debiera. Sin esperas, con el público centrando su atención en lo que debía y de la manera más majestuosa posible. De lo extraordinario también se puede aprender para el día a día.

Sonó el Himno y cuando el olivo atravesaba el dintel sonó como última marcha la misma que había servido para la salida, la que es más que un himno en esta hermandad ‘La Oración en el Huerto’ con la que el paso tocó fondo en la Pastora con el consabido aplauso de sus hermanos.

Así finalizaban cinco horas de procesión. Así se daba por punto y seguido 75 años de historia de la Hermandad del Huerto. 75 años de oración en La Isla. 75 años de hortelanía. (ISLAPASIÓN).


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