Tercer día del Triduo a la Virgen de los Dolores en la Hermandad del Nazareno. Tras la eucaristía oficiada por el Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo llegaba uno de los actos más importantes en el calendario de esta corporación cada año: el Pregón a la Titular mariana.

En esta ocasión la exaltación ha estado a cargo del hermano -y cargador- Domingo Muñoz Benzo quien estuvo precedido en la palabra por su presentador, el Hermano Mayor de Afligidos y también hermano de la corporación nazarena, Manuel Muñoz Rivero.

En su alocución Muñoz Benzo quiso hacer una exaltación a la Santísima Virgen pero sin olvidar las vicisitudes de lo presente. Para ello hizo hincapié en primer lugar en la conmemoración del 250 aniversario fundacional que la Hermandad del Nazareno ha finalizado hace tan solo unas semanas. 

No quiso tampoco evadir una situación que en esta corporación se repite bastante y que toma auge cuando quedan pocos meses para cada cabildo de elecciones. Domingo Muñoz habló de rencores, de enemistades, de tantas y tantas cosas negativas que deben dejarse a un lado en el mundo de las hermandades. Y dio buen ejemplo de ello. Como lo da siendo el cargador que lleva más años portando a la Santísima Virgen en la madrugada del Viernes Santo.

Pero no solo habló de pasado sino también de futuro y para ello nada mejor que su hijo para recitar unos versos que él mismo había escrito una vez finalizada la salida extraordinaria del pasado mes de agosto. La herencia recibida.

Quiso finalizar su disertación con todo un canto a la Virgen repasando una a una las advocaciones isleñas así como tantas otras atribuciones para ensalzar a la Santísima Virgen en su advocación de Dolores. 

Un pregón sincero y eminentemente nazareno. No podría ser de otra forma. Desde el palo al atril. De la voz a la Virgen de los Dolores. El pregón de Domingo Muñoz Benzo. (ISLAPASIÓN).

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