El día grande de la Merced quedó ya para siempre en la retina de la numerosa y viva comunidad mercedaria. Ayer se celebraba la festividad de la Patrona en una jornada en la que la historia viva de Jerez se reencuentra consigo misma. Por la liturgia, por la solemnidad, por la presencia de la Santísima Virgen que es el fundamento de todo lo vivido y sentido durante todo el día.

Antes del solemne pontifical, se celebró la tradicional "Renovación del Voto ante la Virgen". La presencia de la Corporación Municipal y las palabras de la alcaldesa, Mamen Sánchez, ante la Virgen, volvió a poner sobre el tapete las necesidades de una ciudad que solicita la ayuda de la Virgen para interceder por una sociedad mucho más solidaria y por un futuro cargado de bienestar para sus habitantes. A las once de la mañana, se iniciaba la celebración presidida por monseñor Mazuelos Pérez. El prelado quiso subrayar en la homilía "la importancia y la vigencia de la orden de los Redentores de Cautivos, en un mundo donde todavía existe explotación de seres humanos y personas encarcelas. Cautivas ya no sólo de su libertad literal, sino de las esclavitudes del egoísmo y del relativismo preponderante".

Mucho calor. Encendida la jornada en una tórrida tarde que invitaba a los muchos jerezanos a desabrocharse la corbata en una procesión que tuvo la tónica de las altas y sofocantes temperaturas. Un nutrido número de mujeres iban ataviadas con la siempre bella mantilla en esta procesión que pasó por ser muy especial.

La agrupación musical San Juan sonó perfecta tras el paso de San Pedro Nolasco. La banda municipal de música, a pesar de sus pocos componentes, adornando con sus acordes la belleza de la Madre de todos los jerezanos. La morena imagen que representa a todo un pueblo, más bella que nunca. Tan enigmática Ella. Testigo del paso de los siglos y aglutinadora del fervor de la ciudad.

En el debe de la procesión quizá hubiera que destacar un cierto descontrol en el orden de las hermandades que acompañaban a la Patrona. Demasiadas divisiones que no traen nada bueno en un cortejo que debe de ser el espejo de la equidad cristiana. Se podían ver Sacramentales por un lado, Glorias por otro, Coronadas Canónicamente por otro. Por cierto, lugar donde no iba la hermandad de la Virgen del Carmen.

Más allá del tradicional recorrido de la procesión también se hace necesaria una reflexión en el capítulo del itinerario al tener que llegar hasta Larga y plaza del Banco cuando es posible hacer el giro en Puerta de Sevilla y recortar. En una jornada con tanta canícula hubiera sido un lenitivo.

Destacar la presencia del consejo directivo de la Unión de Hermandades, con su presidente Dionisio Díaz, así como parte de la Corporación Municipal con la alcaldesa al frente así como la curia, religiosos, colegio de canónigos y la presencia del prelado, monseñor Mazuelos Pérez.

Finalmente, hacer mención a un momento extraordinario. Fue a la vuelta, ya por su calle, cuando la artista jerezana Lidia Hernández interpretó con una fuerza inexplicable la plegaria que se estrenó en la noche de ayer. La letra no puede ser más hermosa. Y la ha firmado el jerezano José María Núñez que lo ha bordado buscando la voz de Hernández. Fueron unos minutos maravillosamente bellos.

Al llegar la Santísima Virgen a las puertas de su basílica, el cofrade de Loreto Eduardo Velo García le dirigió a la Patrona el tradicional fervorín que este año recaía en él. Bellas frases las pronunciadas por Velo García. Gran fervor mariano el de este jerezano que echó toda la carne en el asador para acariciar con sus versos el maravilloso semblante de la Virgen morena.

Volvió a su templo la Patrona y los cirios se apagaron finalmente. Ahora toca vivir la octava que es como alargar esta gran solemnidad durante toda la semana que se inicia. Y el fin de semana que viene el besamanos a la Señora. Jerez podrá acercarse ahora a Ella. Y pedirle con fervor. No se conoce a una Madre que desatienda a los suyos. Ella lleva varios siglos haciéndolo por todos y cada uno de los jerezanos.

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