El mal tiempo del viernes y sábado torno en un calor sofocante al caer la tarde del domingo 16 de septiembre. En este día, la capilla de la calle Amparo acogía la última procesión de gloria del fin de semana y, por consiguiente, la única que ha podido efectuar su salida tras el temporal de los últimos días. Un clásico de este tiempo que vuelve cada año desde el entorno de la calle Feria: La Pastora de Santa Marina.

A las 18:45 horas se abrieron las puertas de un templo. En el exterior, mucho público se agolpaba para presenciar el paso de uno de los cortejos más singulares de este formato de cofradías. Desde la cruz parroquial precedida por la Agrupación Musical de Santa Cecilia, pasando por el Simpecado de Gala que donara el Duque de Osuna -al que se le interpretó el himno en su salida- o la propia representación real de Santa Marina, que estrenaba traje para la ocasión.

Tras la complicada salida orquestada por Antonio Santiago y su cuadrilla de costaleros, en la que se inclina el árbol debido a las dimensiones de la puerta y se le retira el remate del cayado, la banda Maestro Fernando Guerrero de Los Palacios interpretó la composición de Rubén Jordán, «La Fuente de las Pastoras». Todo en una chicotá que continuaría con un recorrido por todo el entorno de la feligresía que llevaría a la imagen a visitar lugares como San Juan de la Palma, el convento del Espíritu Santo, Montesión o la calle que Divina Pastora, uno de los puntos claves del recorrido.

El segundo tramo del año avanza y así se vivió la salida de uno de los clásicos imprescindibles de las procesiones de gloria.

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