El barrio más cofrade de La Isla cerraba ayer su trilogía cofrade con la salida de la Hermandad Sacramental de la Misericordia a partir de las seis y cuarto de la tarde, momento en el que comenzaba a andar la Cruz de Guía de esta corporación.

Penitentes de negra túnica y fajín azul poblaban las primeras calles del itinerario mientras el público iba tomando posiciones en las aceras de las mismas. Antes de este momento las dos formaciones musicales que acompañarían a los Titulares de esta corporación hicieron un pasacalles por los aledaños del templo pastoreño.

El primero de los pasos, el del Cristo de la Misericordia, acompañado por la Banda de Cornetas y Tambores "Jesús Despojado" de San Fernando se mecía con compás suave en los primeros metros y andaba decidido hacia la calle Real en dirección a la Carrera Oficial.

El paso de palio de la Virgen de la Piedad en cambio recalcaba un poco más las bandas y tenía un movimiento algo más destacado a las bandas que el del paso de misterio. Aún así nada hizo peligrar la vuelta de estas dos cuadrillas a diferencia de lo que pasara el año pasado con la del paso de palio.

La hermandad aunque cumplía horarios tenía una cadencia de paso algo parsimoniosa que se notaba al verla pasar por las calles del recorrido. Esta lentitud se hizo aún más destacable en los últimos tramos de su itinerario que hizo que la hermandad se recogiera con algo más de quince minutos de diferencia sobre el horario establecido algo que ha sido tónica común en las hermandades de barrio en casi todos los días de la semana.

El dorado paso de Jesús de la Misericordia, aunque con nuevas modificaciones, es toda una mirada atrás a una hermandad que hace no muchas décadas era pionera en todo lo que hacía y referente para los cofrades de la ciudad. Quizás ahora, por aquello de los ciclos, ya la hermandad no vive en este mismo sitio pero aún denota ese poso dejado durante tantos años por los cofrades que dirigieron la cofradía.

La Misericordia, y con ella esos centenares de hermanos que vistieron la túnica, pusieron el contrapunto pastoreño a una jornada entre los matices de barrio de Perdón y Tres Caídas y las bicentenarias y céntricas hermandades de Nazareno y Expiración. (ISLAPASIÓN).

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