Sí, han sido más de 19 días de peregrinación -ya que el Señor quiso arañarle unos minutos de más a un nuevo día-. Han sido algo más que 18,6 kilómetros recorridos, o lo que es lo mismo algo más que 31 mil pasos, algo más que 17 días entre las 17 parroquias, capillas y centros educativos religiosos. Algo más que dos días de reflexión en la Iglesia del Carmen. Algo más que un hermanamiento. Algo más que un hecho histórico.

Y es que hoy, cuando Jesús Nazareno ha vuelto a posarse en el mármol de la Iglesia Mayor Parroquial ha concluido una de las experiencias de mayor calado en lo cofrade de los últimos años.

Ha finalizado el recorrido por La Isla, por esas calles que nunca vieron perfiles cofrades y mucho menos el de Jesús Nazareno. Ha finalizado la peregrinación de todo un pueblo. Del que quiso portarle sobre sus hombros, de las chaquetas de su cuadrilla y las camisas de los isleños anónimos que lo portaron.

De los cientos de levantás dedicadas, de las decenas de giros ante los mayores, de las miles de fotografías históricas para el recuerdo, de las horas y horas de vídeo que conformarán ese patrimonio que quedará para siempre.

Y es que todo se puede contabilizar, todo o casi todo. Podríamos seguir dando datos. Podríamos ver cuantos son los que se acercaron a verlo todos los días, a acompañarlo, o aquellos que estuvieron solo al pasar por su barrio.

Del recibimiento de las hermandades, de las comunidades parroquiales, de los pétalos a su paso. De todo eso cuantificable y ... de lo que no se puede calcular.

No se puede calcular el cariño a Jesús Nazareno. Ni las oraciones que cada cual ha ido derramando a su paso, ni las peticiones. Eso queda en otra esfera, en otro lugar.

Y es que estos días han dado para mucho. Frutos espirituales, frutos materiales y una demostración inequívoca de la devoción a Jesús Nazareno. Se ha derribado el falso mito de las dos de la madrugada, de la botellona, de tantas y tantas cosas. Jesús Nazareno desde el sol de la mañana por el Parque hasta la anochecida en la llegada a uno de los templos. Del paso por el cementerio a la calle San Roque oliendo a romero. De la calle que lleva su nombre en Camposoto a las que recorren otras hermandades y se han vuelto epicentro devocional nazareno por un día.

De los versos de Antonio Alías, Juan José Castiñeiras o Samuel Sánchez. Del cante de los hermanos Castilla, el Coro San Juan de la Cruz o Fran Ocaña. De la magnificencia de la parihuela grande a la más cercana del Carmen. De las maniobras para salvar dinteles. De las calles rebosando fervor.

De la música de capilla a las notas a piano de Pepe Mellao. De esa marcha, Jesús Nazareno, en todas sus formas posibles hasta el grupo de metales acompañando hoy con marchas también hasta su entrada en la Iglesia Mayor con un "Pescador de hombres" musitado por los que no querían apartarle la mirada.

De Camarón, de saetas, de plegarias, de la imagen junto a la Patrona como seña de identidad de La Isla que aún nos pespuntea el alma y de todas esas cosas que no cabrían por más que quisiéramos hacer larga esta crónica. Desde el callejón más pequeño hasta la larga calle Real pasando por un convento de clausura en donde quienes nunca salen, acudieron a su encuentro.

Hoy ha terminado la peregrinación con Jesús Nazareno por el 250 aniversario. La peregrinación del Señor de La Isla. La peregrinación de todo un pueblo junto a su Regidor Perpetuo. (ISLAPASIÓN).


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