Nunca camina solo. Y es el noveno día que lo demuestra. Jesús Nazareno ha sido trasladado hoy desde la capilla de la Virgen de los Desamparados a la capilla de la Virgen de la Estrella en una nueva demostración del cariño a Jesús Nazareno que en estos días el pueblo de San Fernando va derrochando en cada etapa de la peregrinación.

Jesús Nazareno salió puntual de la capilla de los Desamparados buscando una nueva capilla, coqueta también en el centro de la ciudad; la de la Virgen de la Estrella del colegio de La Salle. Para ello la parihuela con el Regidor Perpetuo tomó la calle Dolores en una bajada hasta la calle San Marcos mientras las temperaturas iban calmándose tras una tarde que ya se puede considerar como veraniega a falta tan solo de unos días de cambiar de estación.

Y en San Marcos el primer momento importante de esta etapa. Los mayores de la residencia de la Cruz Roja salieron al encuentro del Nazareno en esta arteria fundamental de la ciudad. La parihuela se giró para que lo vieran cara a cara y un aplauso rotundo envolvió la escena. 

Durante este camino se sucedieron las petaladas que salen de forma espontánea. De esas que no requieren llamamientos en redes sociales para aportar alguna cantidad. Sino la de los devotos desde sus casas al paso del Regidor. 

El siguiente momento, también con un nutrido grupo de ancianos, llegaría en la residencia de San José ya en la calle Tomás del Valle a los que la cuadrilla de hermanos cargadores también le giraron el paso. Antes de embocar la calle Lanuza una parada obligada en la capilla de adoración perpetua. El Hermano Mayor del Nazareno junto al homónimo de Desamparados y algunos miembros de la Junta de Gobierno del Nazareno entraron en la capilla para hacer una ofrenda floral al Santísimo y rezar un momento junto a los fieles que allí se encontraban.

Ya en Lanuza el cortejo iba buscando algunas de esas revueltas, de esos giros, de las denominadas Siete Revueltas que conforman las calles Bravo y Pece Casas -este último que fuera Hermano Mayor del Nazareno- en una estampa muy distinta a las que se viven el Domingo de Ramos y el Martes Santo. No había marchas, ni saetas, ni cantes improvisados, solo el rezo ante Jesús Nazareno y una multitud de público que llenaba las calles.

Ya después de Siete Revueltas y la subida de Tomás del Valle el cortejo encaró Real para llegar ante el dintel de la capilla de la Estrella donde los cofrades de Cristo Rey y la comunidad educativa del colegio de La Salle esperaban.

Una entrada en la capilla muy emotiva, arropada de fieles, y que concluyó con la bievenida por parte de Cristo Rey y La Salle a la Hermandad del Nazareno que estará en este centro educativo hasta la tarde de mañana. (ISLAPASIÓN). 

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