Si ayer descubríamos un nuevo matiz en el semblante de Jesús Nazareno hoy hemos podido saber a que huele la devoción al Regidor. Huele a bolsillo de chaqueta gitana, a barrio, a romero esparcido por la calle. Y es que han sido mucho los momentos que hoy se han vuelto a dar junto al Señor de La Isla pero sin duda la entrada por la calle San Roque con el aroma a romero ha sido de las más entrañables por ser de esas que salen de los vecinos, de un barrio que recibe al Nazareno.

Pero antes de llegar aquí han pasado muchas otras cosas. Tras la misa de seis de la tarde en la Sagrada Familia la comunidad parroquial despedía a Jesús Nazareno que emprendía su camino hacia el barrio de la Casería.

Un camino en el que en una primera parte con algo más de calor que en días anteriores se notó algo menos de público que en las dos primeras jornadas. Es lunes, horario laboral en la mayoría de los casos y aún así el Nazareno no va solo en ningún momento. Lo acompañan gente que va todos los días, otros que han venido hoy e incluso alguno que lo encuentra sin esperarlo.

Abandonaba el barrio de la Bazán dejando atrás bloques de pisos en los que de algunas ventanas los vecinos se asomaban para darle el último adiós. Ya camino del barrio de la Casería el paso por la estación de San Fernando fue otra de las estampas que se recordarán, quizás no por la plasticidad sino por su singularidad. 

Pero ahora vendría lo mejor. El cortejo, en el que habían estado integradas las representaciones de las hermandades de Gran Poder y Rocío junto con la Agrupación Parroquial de la Reina de los Ángeles abandonaban al llegar a la linde del Tercio de Armada; ya en la población militar de San Carlos. Allí esperaban los cofrades del Perdón junto a su párroco para hacer esta segunda parte del camino.

Jesús Nazareno imponente sobre la parihuela dorada. El sol comenzaba a caer y los rayos marcaban la sombra del Regidor sobre el amurallado militar. La parihuela se giró hacia la capilla del complejo militar y siguió por mitad de la alameda, entre árboles, dejando estampas ahora sí más plásticas y dignas de reproducir en óleos sobre tabla.

Al fondo se podía ver el Panteón de Marinos Ilustres. Mucha expectación en este punto en el que se había colocado por parte de la representación militar un altar en el que estaba colocada la Santísima Virgen del Carmen y ante la que se rezó una oración. Ofrenda floral por parte del Comandante de la Escuela de Suboficiales para el Almirante de la Vida. 

Y desde este punto un ritmo distinto. Entraba Jesús Nazareno por el lateral del Hospital de San Carlos y muchos vecinos de La Casería salían a su encuentro. Mucho público hasta la llegada de la calle San Roque en la que los vecinos habían colocado, como dijimos al principio, romero en toda la calle como mejor bienvenida. La Casería le abría los brazos al Nazareno como unos hijos acogen a un padre cuando llega a casa, como el Cristo del Perdón lleva haciéndolo con su mirada al cielo de un barrio.

Un barrio que se agolpaba después a las puertas de la Iglesia de la Inmaculada Concepción a la que entraba Jesús Nazareno tras un espontáneo aplauso de los allí reunidos. Silencio en el templo, entra Jesús Nazareno y la imagen junto a la Virgen de la Paz y el Cristo del Perdón es histórica.

Rezos, firma en el libro de honor de la Hermandad del Perdón y un regalo que prenderá mañana del pecho del Regidor. Así ha sido recibido Jesús Nazareno en el barrio del Cristo de los navegantes. Así ha sido una nueva tarde junto al Señor de La Isla marcada por la cercanía de las autoridades militares y el olor a romero de un barrio que ha salido al encuentro de Jesús. 

Un día más de peregrinación. Miles de momentos para la historia. Jesús Nazareno, algo más que 250 años de devociones por La Isla. (ISLAPASIÓN).

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