Muchos isleños. Cada año más. Con calor pero con muchísimas ganas de plantarse ante la puerta de la ermita del Rocío. Así es la forma en la que se vive el viernes de presentación en la filial del Rocío de San Fernando y que año tras año va ganando adeptos. 

Tras una larga noche de montaje de las flores y de lo propio de las noches en la aldea los rocieros e isleños en general estaban citados a las cinco y media de la tarde en la casa de hermandad -en la calle Sacrificio- a la que llegaba la blanca carreta en la que fue entronizado el Simpecado. 

Una vez el cortejo se compuso, antecedido por los caballistas, se emprendió el camino hacia el Santuario en unos minutos en los que la carreta con el Simpecado isleño estuvo acompañada masivamente así como con los cantes propios de los romeros isleños a los que acompañaban los peregrinos de la Agrupación rociera de San Roque.

Llegado el momento de aparecer por la rampa que da acceso al Santuario un año más los hermanos de la Matriz de Almonte felicitaron a los de La Isla por su presentación en la que no faltó el rezo a la Santísima Virgen y los vivas de la Hermana Mayor que se estrenaba en estas lides y que reflejó en su voz el sentimiento de todos los rocieros isleños, Ana Ortiz Benítez.

La vuelta hasta la casa de hermandad se llevó a cabo con las paradas en casas de rocieros que le cantaban al Simpecado -especialmente en la calle Villamanrrique- y en con el satisfecho cansancio de cuando se hacen las cosas bien. (ISLAPASIÓN).


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