Sonido del pitero de la Hermandad de La Línea. Son casi las siete de la mañana y en la playa de las Piletas de Sanlúcar de Barrameda comienza la jornada rociera. Va amaneciendo, el sol apunta los primeros rayos y comienzan a organizarse las carriolas. Toca desayunar para iniciar la segunda jornada del camino que será la primera de verdad sobre las arenas del Coto de Doñana. 

Frente a las carretas con los Simpecados de San Fernando y Ceuta se improvisa una mesa de altar. Comienza una eucaristía para dar gracias por un nuevo año emprender el camino y pedir por aquellos que en este año no acompañan a la blanca carreta de La Isla. La homilía del padre Marco Antonio, los cantes del coro de la filial de Ceuta, los isleños que se han acercado a despedir a la hermandad.

Tras la misa se compone la comitiva. Primero los caballistas, luego la carreta con el Simpecado y más atrás peregrinos y carriolas. Se hace el camino por las calles de Sanlúcar buscando la entrada en Bajo Guía. Allí en la capillita del Carmen se acerca la carreta y dentro oraciones y una ofrenda floral como última despedida. Fuera se cantan sevillanas y la emoción se vive a flor de piel.

La carreta vuelve sobre sus pasos unos metros y enfila la bajada hacia la barcaza. "Que ya nos vamos camino de las arenas" cantan los romeros de La Isla. Y así es. El embarque es animado, fotos para inmortalizar el momento y muchas ganas por empezar a caminar sobre las arenas. 

Ya en el otro lado del Guadalquivir se espera a la hermandad de Ceuta que viene detrás para conjuntamente rezar el Ángelus. Momento muy emotivo y de agradecimiento por parte del Hermano Mayor de Ceuta por la implicación de los rocieros isleños para su vuelta al Coto de Doñana, al camino de Cádiz, al que fuera su camino durante muchos años. También están los rocieros de la agrupación de San Roque. Detalles entre las tres corporaciones, sentido amplio de la palabra hermandad.

Emoción en los ojos que se ocultan tras unas gafas de sol de la Hermana Mayor de San Fernando, Ana Ortiz, que se estrena este año en el cargo y lo hace llevando a un centenar de isleños (más otros tantos de San Roque y Ceuta)

Ya no queda nada. En un visto y no visto la carreta con el Simpecado comienza su caminar entre la fina arena. Una decena de peregrinos van detrás, caminando a paso ligero. Ya sí, ya está La Isla en Doñana. Ya comienza el camino rociero del 2018. 

Hasta el jueves por la tarde pasarán por Marismillas, Carboneras, el Cerro del Trigo, el Corral de Félix, Palacio de Doñana, Guaperal y miles de vivencias hasta llegar a la Aldea del Rocío y encontrarse con la Blanca Paloma. Eso será motivo de otra crónica. Hasta entonces buen camino rocieros. (ISLAPASIÓN).

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