La Semana Santa echó el cierre con la última de sus hermandades en la calle. Hermandad a medio camino entre la penitencia y la gloria pues hasta su Hermano Mayor, Antonio Moreno Sierra, la catalogó de hermandad de gloria minutos antes de que se abrieran las puertas de San José Artesano.

Unas puertas que se abrieron varios minutos después de lo previsto tras unas recomendaciones por parte del director espiritual de la cofradía, el Rvdo. P. Lázaro Albar, especialmente dirigida a los hermanos cargadores.

Las puertas las abrió el cargador distinguido de este 2018 por la cofradía, Juan José Busto, para dar paso a un reducido cortejo -apenas dos secciones de hermanos- que se amplía con las representaciones de las hermandades, los cargadores distinguidos de otros años, y la presencia del Consejo de Hermandades -en la persona de su presidente- y el pregonero de la Semana Santa que en este año 2018 si fue invitado a diferencia del pasado año.

El reducido cortejo en cambio tarda bastante en discurrir. Su transitar es lento con respecto a la mayoría de los cortejos de la Semana Santa aunque en este caso no impide el paso de ninguna otra cofradía por lo que pueden hacerlo mientras cumplan los horarios de llegada a Carrera Oficial.

El acompañamiento musical de la cofradía añadió a la banda de cornetas y tambores de la Hermandad del Perdón abriendo el cortejo algo que en ocasiones se mezclaba con las marchas interpretadas tras el paso por la Banda de Música de la Hermandad del Nazareno.

Muchos detalles los que fueron marcando cada momento de esta salida procesional. Desde el recuerdo a la donación de órganos y sangre con las velas de la delantera del paso y las estampas que fueron repartiendo los hermanos durante el camino hasta el recuerdo a Antonio Zaldivar Cruceira, cargador fallecido el pasado Miércoles Santo, junto al monumento al cargador en la calle Rosario.

Un recorrido marcado especialmente por su paso por la calle Sánchez Cerquero en la que se suceden las petaladas y la entrada en el Parque Almirante Laulhé en donde se paran los relojes y el paso anda a compás de las marchas. 

Se llegó con algunos minutos de retraso a San José Artesano pero con la satisfacción de poner ese punto y final a una nueva Semana Santa marcada por la ausencia de lluvia en la mayoría de los días y el sol radiante de un nuevo Domingo de Resurrección.

El pregonero de la Semana Santa de 2018, Juan José Castiñeiras, cerraba las puertas de San José Artesano siete días después de abrir las de la capilla de La Salle. Metáfora de la Semana Santa que se nos fue. (ISLAPASIÓN).

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