Se apagan las luces -no todas-, se silencian las voces -tampoco todas- y las calles del centro de San Fernando se configuraron con los haces de luz que dibuja el cortejo de la Hermandad de la Expiración, la cofradía que marca la división entre la tarde y la noche de la jornada más larga de nuestra Semana Santa.

Un cortejo que ha ganado mucho en los últimos años con su nuevo itinerario y que encuentra mucho público en cada una de las partes del mismo. Un público que como cada año -lo sentimos, tenemos que volver a ponerlo- no guarda silencio cuando pasa la cofradía y que en momentos incluso llega a ser -el sonido de sus voces- peor que en cofradías de barrio.

La noche da destellos de luz en sus pasos pero especialmente en el de la Virgen de la Esperanza que con toda la candelería encendida y un cuidado repertorio de la Banda de Música de Agripino Lozano es todo un placer verle pasar. Por ejemplo en la calle Murillo a los sones de "Cuenta lo que fuimos" de Roque Baños, entre otros momentos.

Aunque al ver pasar este palio, y alejarse, se podía ver como uno de los candelabros de cola no tenía la sujección más correcta debido a un fallo en la cogida del mismo con la mesa del palio -que se estrenaba este Jueves Santo-. Tanto fue así que el palio de la Virgen de la Esperanza entró en San Francisco una vez se le quitó este candelabro que amenazaba con poder caerse.

Aún con esto el cortejo se ve pasar de forma cómoda y es una nota discordante dentro de un Jueves Santo marcado por las marchas de cornetas y las hermandades de barrio. De nuevo la noche se apagó para ver pasar a Expiración y Esperanza. (ISLAPASIÓN).

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