El Jueves Santo se abren por tercera -y última vez- las puertas de la Iglesia de la Pastora para que el cortejo de la Hermandad de la Misericordia se ponga en la calle. Un cortejo no especialmente extenso pero que tiene en Jesús de la Misericordia y la Virgen de la Piedad sus epicentros devocionales. 

Un cortejo que es complicado de ver desde la acera por el largo tiempo de paso del mismo y que marcó algunos minutos de retraso en su recogida debido igualmente a este andar más pausado de lo que estamos acostumbrados de por si en nuestra ciudad.

Este retraso también conllevó algún inconveniente con uno de los estrenos de esta jornada en el barrio pastoreño, la Banda de Cornetas y Tambores Zoilo Ruiz Mateos de Rota que debía marchar de La Isla para seguir con el resto de sus compromisos. Tampoco se sabe bien que ocurrió con la banda del paso de palio -la de la ACM San José Artesano- que marcó marchas de corte completamente distintos según las partes del itinerario. 

Pero, además de estos inconvenientes, la hermandad pone en las calles dos joyas que anteceden sus hermanos de luz. El paso del Cristo de la Misericordia que, como buen paso antiguo, conecta perfectamente con la iluminación de la noche y deja un rostro dulce en el nazareno pastoreño.

El paso de palio de la Virgen de la Piedad -una de las joyas del bordado en San Fernando- es una delicia ante los sentidos cofrades en su puesta en escena y conjuga mucho mejor con las marchas clásicas que con el resto de las más alegres o bullangueras. 

La Hermandad de la Misericordia, el colofón a la Semana Santa en el barrio más cofrade de la ciudad, el barrio de la Pastora. (ISLAPASIÓN).

Galerías: