Es Jueves Santo en La Casería y desde bien temprano el ambiente es diferente. Es el día por excelencia del barrio en todo el año. El día en el que muchos que vivieron en sus calles vuelven a reencontrarse con los vecinos de siempre. Gente que vive fuera y vuelve a esos rincones que, aún con los nuevos altos edificios, tienen la solera de siempre.

El cortejo se va formando en el anexo de la iglesia. La banda entra al templo, se estrena como nueva parte de la hermandad, al igual que la cuadrilla. Es año de estrenos y quizás se tienen algunos nervios de más. 

Las puertas se abrían y este cortejo con tanto sabor a barrio iba impregnando las primeras calles. Primera levantá por un hermano y su mejora de salud. A lo lejos se escuchaban las primeras marchas de la banda de la hermandad que abría carrera cuando los primeros sones de la que acompañaría al Cristo del Perdón -la de Nuestra Señora del Pardo-La Pasión de Ciudad Real- interpretaba la primera composición antes que el crucificado superara el dintel del templo.

Ya en el exterior los primeros aplausos y una expectación por encima del resto: la cuadrilla. Y es que mucho se ha hablado en redes sociales, bares y tertulias sobre esta cuadrilla y se esperaba. Mentiríamos si dijéramos lo contrario. La cuadrilla sacó al Cristo del Perdón y regresó a la Casería. Con un andar distinto al resto, una cadencia más presurosa llegando al tan citado en estos días "doble paso". Era la forma en la que se había ensayado en estos meses atrás, nada que sorprendiera. 

Lo que quizás si sorprendió fue que este andar no se relajara un poco al llegar al centro de San Fernando y especialmente a su paso por la Carrera Oficial. Los movimientos fueron algo bruscos, en exceso, algo que seguro depurarán de cara a próximos años. 

En el apartado musical se esperaba bastante más de la banda de Ciudad Real y la banda propia de la hermandad aún es complicado de valorar con tan solo unos meses de andadura.

El cortejo sin duda lo mejor de esta cofradía. Si vistoso es a la ida con las capas blancas jugando con los azules de la tarde nada despreciable es su vuelta a la Casería con retazos de cofradía de barrio puro -pero sin tener que rozar en lo chabacano que no es lo mismo-.

La Hermandad del Perdón ese reguero blanquinegro de la Casería que se hace cofradía una vez al año para seguir marcando el paso del Jueves Santo en La Isla. (ISLAPASIÓN).

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