Los cambios del Miércoles Santo funcionaron a la perfección aunque habrá que matizar algunos detalles horarios para encajarlo por completo. Aún así lo que seguro dieron fueron imágenes de una gran plasticidad y que principalmente fueron las que deparó el cambio de itinerario de los Servitas.

Un cortejo pequeño pero bien estructurado. Un cortejo que se ve fácil y que deja momentos muy selecto para los cofrades. Un cortejo que tenía además el aliciente de una nueva cuadrilla bajo el templete de la Virgen de los Dolores.

Una cuadrilla -la de hermanos del Nazareno- que aportó las garantías necesarias para llevar el templete por este nuevo itinerario en el que se ganó una bajada de la calle Ancha aún con la luz de la tarde jugando con la oscuridad del templete y la claridad del exorno floral. 

Otro punto ganado al itinerario fue el transcurrir por Manuel Roldán y la subida de Colón en la que a diferencia de otros años por otras partes del recorrido se agolpaba bastante público en las aceras.

Ya una vez pasada esta parte nueva se incorporó al tradicional recorrido por el callejón de Ánimas, y aquí el único punto negro de esta jornada. En el último tramo que recorre el cortejo se visualizó un obstáculo: una farola. Una farola que la Orden notificó al Consejo de Hermandades dentro de las incidencias que se debían resolver por el Ayuntamiento pero que no se resolvieron. El templete quedó encajado en el callejón sin poder pasar aunque se intentó.

Se intentó con tan mala suerte que al pegar el paso a los condicionantes laterales la parte lateral del templete tocó contra el obstáculo llegando incluso a partir una parte pequeña del mismo. Visto que no se podía se esperó a que un operario municipal acudiera a doblar la farola y entonces si pasar con total normalidad. Fallo por parte del área correspondiente de no llevar a cabo esta incidencia pero también de los cofrades de Servitas por no revisar -como hacen todos los años- que estas incidencias estuvieran resueltas. 

Este percance restó algunos minutos al transitar normal del cortejo pero que posteriormente fue recuperado en la última parte del recorrido en la que también fueron muchos los cofrades que acompañaron al Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de los Dolores hasta la Iglesia Mayor. 

Un Miércoles Santo que dejó nuevas estampas y que no pudo ensombrecer un percance leve en el transitar de este cortejo silente. (ISLAPASIÓN).

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