50 años de Jesús del Ecce-Homo. El que saliera del taller de Castillo Lastrucci y remodelara profundamente Alfonso Berraquero. 50 años que se cumplieron y que ayer tuvieron uno de sus punto álgidos con la salida de la cofradía a las calles de la ciudad.

Tarde de cielo azul primavera, sin nubes. Las puertas de la Pastora se abrieron para que comenzara la Semana Santa en el barrio más cofrade. Y así fue. Levantá del paso de misterio por parte de Lorenzo Gómez hermano que cumplía, como el Señor, 50 años en la nómina de esta cofradía. La Agrupación Musical San Juan de Jerez comenzaba sus sones cuando el paso aún estaba en el interior para seguir con el Himno y las primeras marchas en las que el sol se reflejaba en la dorada canastilla. 

Mucho público en cada momento del recorrido. Recorrido que comenzaba la Virgen de la Salud con la levantá a cargo del pregonero de la Santísima Virgen del pasado 2017, Eduardo Albarrán Orte. Cuando el palio estaba fuera del dintel sonaron las marchas de la Banda del Maestro Dueñas quizás una de las mejores incorporaciones al panorama musical de la Semana Santa de San Fernando en los últimos años.

Cortejo de capas rojas y de escapularios azules que se adentraba en el corazón de la ciudad como tercera hermandad que pasaba por Carrera Oficial. Se cumplieron los horarios y la cofradía comenzaba a discurrir a las ocho y media por el palquillo de toma de hora tras el paso de los Afligidos.

En ese momento el cortejo volvió a una velocidad más cadenciosa incluso dándose la circunstancia que para andar el paso de palio de la Virgen de la Salud tuvo que entrar entre los hermanos de fila. Nada nuevo con respecto a otros años. Y es que la velocidad de paso entre el misterio y el palio hace que el cortejo en ocasiones se descomponga, pero nada que no se pueda solucionar. Puesto que cuando se vio que era necesario aumentar el ritmo se hizo para dejar expedito el paso por Constructora Naval a la Hermandad de Medinaceli. Y así fue, con 10 minutos de adelanto sobre el horario previsto.

Ya cuando el cortejo enfilaba Churrca los relojes se miran, pero menos. Es calle Ancha y el público acompaña a los pasos durante toda la calle. Y suenan las marchas y se repiten los quietos -muchas veces- y la hermandad llega a su barrio. 

Tras la calle Ancha el último punto álgido de la cofradía es su paso por la calle en la que se encuentra su casa de hermandad. La misma que se rotuló hace unos meses con el nombre de Alfonso Berraquero y en el que las marchas se suceden para ambos pasos así como una petalá a la Virgen de la Salud.

Con la recogida de ambos pasos se terminaba el Lunes Santo, un Lunes Santo espléndido marcado por el buen tiempo, el climatológico y el que cumplieron las hermandades para que el Lunes Santo fuera un reloj. (ISLAPASIÓN).

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