Así lo anunció y así fue. Juan José Castiñeiras Bustillo anunció la llegada de una nueva Semana Santa a San Fernando utilizando el recurso de la personificación. Haciendo hablar a la propia ciudad en el hilo argumental que ha ido siguiendo el pregonero para ir repasando los días de la Semana Mayor.

A las once y media de la mañana se abrían las puertas del Real Teatro de Las Cortes para acoger a los cofrades que volvieron a llenar, un año más, este espacio cultural de carácter municipal. Mientras el público fue accediendo a sus localidades sonaron las marchas ‘La Oración del Huerto’ de Agripino Lozano, ‘Atado a la Columna’ de José Ribera y ‘Jesús Nazareno’ de Rafael Huertas y Juan José Puntas en homenaje al 75, 125 y 250 aniversario respectivamente de las hermandades de Huerto, Columna y Nazareno.

El escenario

Y tras estas marchas se alzó el telón para descubrir el montaje que tenía preparado el pregonero. Junto al atril los pequeños faroles de babor y estribor de la Hermandad del Carmen con luces rojas y verdes como encaminando su pregón cual navío.

En el lado opuesto del escenario el Sinelabe de la Hermandad de los Afligidos escoltado por candelabros de la Hermandad del Carmen. Simbolismo de dos de las hermandades del pregonero representadas en estos elementos.

Antes del pregonero

La llegada del pregonero se hizo esperar. Tras el Ángelus rezado por el Arcipreste de la ciudad, el Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo, el secretario del Consejo local de Hermandades y Cofradías, Raúl Cardoso Macías, hizo lectura a la secuencia del acto tras la cual la Banda de Música de Agripino Lozano interpretó la marcha ‘Santa Vera-Cruz’ de José Manuel Belizón a elección del pregonero.

Tras la marcha crucera llegó el momento del presentador, José Martín Pérez Jiménez, quien fuera pregonero de la Semana Santa de 2014 y que en su presentación recordó aquel momento como un “derecho de réplica” ya que Castiñeiras fue en ese año su presentador.

Ya agotada la presentación sonó ‘Amarguras’ que recordó al pregonero a los primeros instantes de la salida de la Hermandad de los Afligidos, su cofradía de cuna, en la que lleva desde los 18 años cargando y algunos antes vistiendo la túnica.

Era el momento, el Teatro en silencio, tomaba la palabra el pregonero.

La Isla desde el origen

‘En el principio...’ fueron las primeras palabras del pregonero en un primer envite de algo más de diez minutos en el que con una música acompasada de fondo Castiñerias fue creando el mundo y con ello La Isla. Fue formando cada una de las esquinas de nuestra ciudad, todos sus detalles para culminar con las advocaciones letíficas y en especial con la Virgen del Carmen, Patrona de la Ciudad y de la Armada.

Desde el origen hasta su final, así fue esta primera parte. Desde la creación de nuestra ciudad hasta su momento postrero con San Pedro en el que aseguró que su presentación será con “apellido isleño” y su nombre “el mismo que el de mi madre: Carmen, Carmen, Carmen”.

Una primera parte que llevó los primeros aplausos de los cofrades que completaban el aforo del Real Teatro de Las Cortes.

Protocolo y dedicatoria

Tras el inicio en prosa y verso tocaba calmar ánimos. Los saludos protocolarios a las autoridades –acudió la alcaldesa, el arcipreste, el 2º Jefe del Arsenal de Cádiz y el presidente del Consejo- y unas dedicatorias muy especiales del pregonero.

Dedicatorias que dieron paso a la siguiente parte del Pregón y que marcaría el leitmotiv de todo el texto pregonero.

La Isla toma la palabra

Sí, ya el pregonero lo anunció. Anunció que usaría el recurso de la personificación. Pero no para hacerse pasar por un Cristo o una Virgen –como hemos podido ver esta Cuaresma- sino para dar voz a La Isla, a nuestra ciudad.

Se sirvió de este giro para hacer una crítica social y unas recomendaciones a sacerdotes, a jóvenes y a las familias.

Y con esto marcar esa frase que fue marcando el resto del Pregón: Soy la tierra que pisas, el aire que respiras.

El acompañamiento

También lo anunció el pregonero. Junto a la personificación –como recurso- quería llevar un mensaje claro: el acompañamiento. Y así lo hizo. Se fue a su niñez para recordar sus primeras salidas con túnica y la labor de su familia en la formación cristiana y cofrade.

Ese sentimiento de padres a hijos. Ese inculcar tradiciones y ritos. A eso se refirió el pregonero en este introito final antes de pasar al análisis puro y duro de nuestras hermandades y cofradías.

La Semana Santa de Domingo a Domingo

Quizás el núcleo del Pregón. La estructura elegida por el pregonero. Ir pasando día a día, cada jornada de la Semana Santa haciendo una pausa en cada una de las hermandades y cofradías que transitarán las calles de La Isla dentro solo de una semana.

Y para hacerlo en la introducción de cada día la ciudad volvió a tomar la palabra. Para ello un juego de luces hacía saber quién hablaba: ciudad o pregonero.

Con pasajes constumbristas fue tocando cada uno de los días de la Semana Santa. Momentos, vivencias, que en algunos casos –como en el del Ecce-Homo- se acompañaron de la trompetería que acompaña a su paso de misterio. O en el caso de las hermandades del Viernes Santo con las campanas tocando a duelo o el rezo cantado de la oración por los caídos.

Puntos álgidos rematados en versos que se iban combinando con otros algo más llanos pero de un mensaje clarificador. El pregonero se encontraba cómodo en el atril y eso se notaba.

Con la Resurrección –último pasaje de este recorrido por las hermandades de penitencia- volvieron a sonar campanas pero esta vez a gloria, a la llamada de la vivencia más importante para el cristiano.

El final: audiovisual

Y tras la Resurrección la media verónica final. Así lo tenía guardado el pregonero. Quería rematar su pregón con un guiño audiovisual, un elemento –el vídeo- que se cuela en el Pregón de la Semana Santa de San Fernando por tercer año consecutivo.

Y como buen cargador este final era una levantá. Una levantá que fue recorriendo lo que queda a partir de hoy. Lo que queda desde que se ha terminado el Pregón hasta que el pregonero abra las puertas de la capilla de La Salle en tan solo una semana.

Este texto –en versos- fue acompañado musicalmente por una versión de la marcha ‘Mi Amargura’ a guitarra que fue envolviendo al público en esos días que restan para terminar anunciando la levantá con la frase “al cielo lo que es del cielo”.

El “he dicho” final remató dos horas de acto antes de la interpretación de los himnos andaluz y nacional con los que concluía el sueño del pregonero que vaciado, exhausto agradeció las muestras de cariño de los presentes.

La Isla le habló a los cofrades en la voz de Juanjo Castiñeiras. El pregonero lo bordó. Ya solo queda esperar una semana. Como si fuera poco. (ISLAPASIÓN).

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