Como cada año. El último acto antes de llegar al Domingo de Pasión, el Domingo del Pregón. En un lugar reducido que este año no se llenó debido a la lluvia torrencial que caía sobre San Fernando durante toda la tarde y que restó mucho público.

Pero quizás así volvía a tener ese regusto al acto que hace ya algunos años se hacía a puerta cerrada. No es otro que el traslado del Cristo de la Vera-Cruz al altar de Besapié.

Un acto medido, cuidado y que tiene como único protagonista al Cristo que le da nombre al barrio, la capilla, la plaza y es el centro de la devoción de los cruceros. Junto al Santísimo Cristo los pregoneros -de la Semana Santa de 2018 y el último de la Exaltación de la Cruz- que son los encargados de portar al Señor.

Castiñeiras y Nieto vivieron uno de  esos momentos íntimos y emotivos que guardan las cofradías de La Isla. Ser cargadores, los únicos cargadores, de la verdadera fe de un pueblo. (ISLAPASIÓN).

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