En la tarde del pasado viernes 9 de marzo, el cabildo de hermanos de la Hermandad de la Soledad refrendó la propuesta de la Junta de Gobierno sobre la restauración del manto de salida de Nuestra Señora de la Soledad.

El actual manto de salida de Nuestra Señora de la Soledad fue confeccionado en 1923 por el taller de bordados de la Compañía de María, conocido como el “Obrador de Nuestra Señora del Sagrado Corazón”, dirigido entonces por Dña. María Consuelo García y Dña. Maria Concepción García Chicano, tiene por tanto una antigüedad de 95 años. 

La obra costo 2.000 pts de las cuales 1788 pts se obtuvieron del beneficio de una becerrada benéfica, y el resto fue aportado por el Hermano Mayor D. Manuel Lozano Díaz.

Anteriormente, la Titular de la Hermandad de la Soledad disponía de otro manto bordado en 1865 por Dña. María Ortega Abeitua de Cellier, la cual hizo el trabajo gratuitamente, proporcionando la Hermandad el terciopelo y la plata. Este nuevo manto fue utilizado durante más de medio siglo, hasta el punto que, en 1923, debido al mal aspecto que presentaba, la Junta de Gobierno de la época, decidió suspender la salida procesional. Es entonces cuando se encarga el actual manto de Nuestra Señora de la Soledad.

El manto que luce cada viernes santo la Virgen de la Soledad fue restaurado en 1959 por Adela Medina Cuesta (1890-1983), artista de Cádiz conocida como “Gitanilla del Carmelo", el trabajo fue encargado por la Junta de Gobierno, presidida por el Sr. D. José Espejo Escribano. La intervención consistió en pasar el manto a nuevo terciopelo, ampliándolo y enriqueciendo sus bordados, adquiriendo entonces las dimensiones actuales. En 1960 se estrenó restaurado, al menos parcialmente, y “reformado”, y ya completamente terminado, en la Semana Santa siguiente.

Al realizarse una ampliación en las dimensiones del manto, se adaptó la cenefa bordada originalmente quedando totalmente descontextualizada, ya que los distintos bordados que lo componían, debieron ser separados con el fin de abarcar las nuevas dimensiones del soporte de terciopelo. Asimismo fue necesario incluir numerosos bordados de nueva factura que vinieran a completar y cerrar la nueva composición.

La última intervención que se le hace al manto es en 1975, restaurado por las Srtas. de Matute.

Debido a las manipulaciones, que a lo largo de su historia ha tenido el manto, así como las del deterioro normal del paso del tiempo, el estado de la pieza es muy deficiente. Esto hace que la Junta de Gobierno actual se marque como objetivo primordial la restauración de tan valioso patrimonio.

En cuanto a las alteraciones derivadas de los materiales constitutivos, los hilos presentan un oscurecimiento total, en gran parte debido al proceso natural del contacto de los hilos de plata con el oxígeno.

Pero sin embargo, el problema principal de conservación ha sido la descontextualización que ha sufrido desde sus orígenes a la actualidad.

Probablemente la moda de los mantos largos de la época, llevó a la Junta de Gobierno de 1960 a acometer la ampliación del mismo. Esto provocó que al pasar los bordados a un soporte de terciopelo mayor, se descompusiera el diseño ornamental original. Gran parte de los ramilletes florales que constituían la pieza vieron alterada su fisonomía, ya que en muchos casos las flores cambiaron de sentido, e incluso de ubicación.

Asimismo para completar el perímetro del manto se bordaron unas piezas de carácter vegetal y floral que se combinaron con los bordados originales. La técnica empleada para estas nuevas piezas nada tiene que ver con las que usaron en su momento las bordadoras de la Compañía de María, mucho más cuidada y sutil.

La Junta de Gobierno actual, pretende devolver el manto, en la medida de lo posible, a su estado original, evitando el antiestético efecto de la cruz con el sudario “pinchada” en el manto en sus andas procesionales.

El propósito de reconstruirlo a su estado original es sumamente complicado. En primer lugar por la falta de documentación gráfica que permita la reconstrucción integra de la obra. Asimismo, los estudios realizados sobre la decoración bordada, hace que la reconstrucción que se podría realizar aportaría al manto unas dimensiones que seguirían siendo grandes para las dimensiones del actual paso.

Esto hace que tras consultarlo con técnicos expertos en la materia, la propuesta de intervención que proponen es la siguiente:

- Reconstruir, en la medida de lo posible, la composición original, recuperando las piezas originales y desechando las ejecutadas por Gitanilla del Carmelo.

- Someter todas las piezas a tratamientos de limpieza y reposición de hilos y hojillas en las zonas que se aprecien pérdidas. Asimismo sustituir las cartulinas deterioradas.

- Ajustar el tamaño a las exigencias del actual y de un hipotético futuro paso.

Los hermanos de la Soledad esperan que pronto se pueda ver a su Titular en su paso procesional con un espléndido manto, como fue concebido originalmente por sus autoras, y devolviendo a San Fernando esta pieza que, sin duda, pertenece al patrimonio cultural de todos los isleños. (ISLAPASIÓN).