Una Iglesia Mayor con todos sus bancos completos de fieles. Un templo en silencio mientras se escuchaban las notas de Jesús Nazareno y el Regidor Perpetuo comenzaba su traslado hasta el Presbiterio. La Isla cofrade junto a Jesús Nazareno. La Isla cofrade unida en el rezo del Vía-Crucis.

Si alguna vez alguien pensó que el Regidor Perpetuo solo congregaba a cientos de fieles por las marchas, la carga, la madrugada del Viernes Santo con sus particularidades o quizás otros motivos hoy se ha demostrado que esa devoción también es silente y reflexiva. Como la que cada día se puede encontrar en su altar de diario pero hoy llenando el primer templo de la ciudad con las miradas clavadas en un único punto de fuga.

Minutos después de las ocho y media de la tarde la Cruz de Guía del Nazareno -portada por uno de sus hermanos más representativos, Francisco Ruiz Brenes- comenzaba a transitar la nave central de la Iglesia Mayor. Escoltada la Cruz de Guía por sendos faroles que portaban cofrades de Columna -por su 125 aniversario- y Vera-Cruz -por el hermanamiento entre ambas corporaciones-. Tras la Cruz y los faroles un cuerpo de ciriales e inciensario que antecedían a la parihuela en la que se encontraba el Regidor Perpetuo de la ciudad.

Una parihuela -de la Hermandad del Carmen por el simbolismo del próximo hermanamiento entre ambas corporaciones- portada por miembros de la cuadrilla de hermanos cargadores con Javier Padillo como capataz. Sonaban los acordes a piano de la marcha "Jesús Nazareno" interpretada por el Coro San Juan de la Cruz con la letra que se hiciera en el año 2010.

Con un andar reposado, casi como caminando entre los cientos de cabezas que puestos en pie contemplaban su transitar, iba Jesús Nazareno desde su altar hasta el Presbiterio. Imágenes que se pudieron contemplar perfectamente gracias a la acertada decisión de mantener la luz artifical del templo algo que ayudó posteriormente a seguir el desarrollo del Vía-Crucis.

Un respeto total. Silencio solo roto por la composición al órgano hasta que la parihuela quedó posada en el centro del Presbiterio. Y desde entonces el normal ejercicio del Vía-Crucis como en años anteriores. 

Las lecturas en orden histórico de las hermandades comenzando por la Hermandad del Rocío y terminando por la Hermandad de la Expiración, antes de la decimocuarta que como es tradición lee la hermandad que preside el acto. Las reflexiones en este caso estuvieron a cargo de José Fernández Mora, hermano del Nazareno y miembro de su Junta de Gobierno.

La Cruz de Guía fue recorriendo las distintas estaciones siendo portada por jóvenes de cada una de las hermandades en un gesto del Consejo para que estos participen también de un acto como el celebrado en este primer Lunes de Cuaresma.

En lo protocolario el acto contó con la presencia del Arcipreste de la ciudad, el Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo, la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, así como representantes de los grupos municipales socialista, andalucista, popular y ciudadano.

Las oraciones -tanto inicial como final- correspondieron al Arcipreste de San Fernando que clausuró el acto dando las gracias a los cofrades por su participación y puesta en escena.

Hoy, con el silencio y la oración, se ha vuelto a demostrar que esa fe desmedida de la madrugada del Viernes Santo tiene a su vez una devoción silente y verdadera con un amplio sentido de la oración y reflexión propios del acto celebrado.

Jesús Nazareno como referente, Jesús Nazareno como unión de los cofrades de La Isla una vez más. Jesús Nazareno presidiendo el Vía-Crucis de las hermandades isleñas. Simplemente Jesús Nazareno. (ISLAPASIÓN).

Galerías: