Sin duda uno de los momentos más íntimos y emotivos de la Cuaresma. El traslado del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz desde la cruz en la que surcó las calles en la noche de ayer en Vía-Crucis hasta su altar de Besapié se ha convertido en cita destacada y destacable de cuantos actos se celebran en los templos isleños en esta época.

Para ello la Hermandad de la Vera-Cruz invitó al pregonero de la Semana Santa de 2014, José Martín Pérez Jiménez, y al exaltador de la Cruz de 2013, Rafael Galea, para que sean quienes sostenga el cuerpo del Santísimo Cristo desclavado de la cruz en este recorrido por el interior de la parroquia del Santo Cristo.

Ambos pregoneros visiblemente emocionados seguían a varias parejas de cirios verdes que portaban hermanos de la cofradía crucera en un templo totalmente a oscuras en el que solo se iluminaba el altar en el que aguardaba la Santísima Virgen del Mayor Dolor y el altar mayor en el que se exponía una reliquia del Lignum Crucis que fue dada a besar al pregonero de la Semana Santa.

En el transcurso se leyó desde el altar mayor una reflexión sobre los valores de solidaridad y compromiso social que coincidió con el momento en el que ambos exaltadores mostraban al Cristo de la Vera-Cruz ante su Madre del Mayor Dolor.

Tras ser trasladado el Santísimo Cristo, Pérez Jiménez besó tanto el pié del Cristo del barrio que lleva su nombre y de la dolorosa de la cofradía del Miércoles Santo. Una vez se encendieron las luces del templo el pregonero afirmó "me voy a casa a escribir" y añadió "siento que el Pregón mañana se alargue algo más por lo vivido en estos momentos, pero necesito escribir sobre lo que he sentido". (ISLAPASIÓN).

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