A las cinco y media de la tarde, como clausura del Besamano a la Divina Pastora, los niños recién nacidos han sido presentados ante la Santísima Virgen en un acto que cada año acoge a decenas de pequeños a los que sus padres ponen bajo el amparo de la Madre de los pastoreños.

A diferencia de años anteriores en esta ocasión ningún sacerdote dirigió ni acompañó las oraciones que se fueron realizando y por tanto tampoco se bendijeron dentro del acto las medallas que el Hermano Mayor, Juan José Romero, impuso a cada uno de los pequeños que fueron pasando junto a la Santísima Virgen.

Una reflexión del propio Hermano Mayor y el canto de la Salve pastoreña puso fin a este acto y también al Besamano a la Divina Pastora. (ISLAPASIÓN).

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