No quieren saber nada de la Iglesia Católica, pero usan sus símbolos, lenguaje y maneras propias de la religiosidad popular. Es a fin de cuentas el resumen que ayer se pudo hacer de la procesión civil -no es la primera- que transitó por las calles del centro de la ciudad. 

Con un reducido y modesto cortejo -que abría una Cruz- a las cinco de la tarde comenzaba su deambular el paso con la imagen de la Virgen del Carmen que tallara hace dos años el isleño Juan Carlos García Díaz.

Y es que la Asociación de Vecinos Cultural "Patrona del Mar" la había encargado para sustituir a la de menor tamaño que durante las últimas tres décadas había procesionado en la jornada del 16 de julio; eso sí, bendecida, no como la actual.

Y lo hacía rodeado aproximadamente de una treintena de personas que acudieron al final de la calle San Nicolás -esquina con la Avenida San Juan Bosco- donde esta asociación tiene su sede social.

El paso se terminó de montar en la misma calle ya que las reducidas dimensiones del lugar -a modo de capilla- donde se encuentra durante todo el año la representación de la Virgen imposibilitaban la salida. 

Las marchas las ponía una banda de música creada al efecto y compuesta por músicos de distintas formaciones musicales de la ciudad así como el paso fue cargado por una cuadrilla de la asociación de jóvenes cargadores 17 de mayo.

El reducido cortejo tomó San Nicolás ante altas temperaturas y llegó hasta la calle Pérez Galdós con el acompañamiento de hasta dos turismos de la Policía Local y el auxilio de una ambulancia y hasta cinco efectivos de Protección Civil. 

Finalmente no acudieron en representación las Salineras de la Feria del Carmen 2017, aunque estaba previsto días antes que así lo hicieran. Tampoco del Ayuntamiento aunque si tuvieron su respaldo en la presentación del cartel y pregón que hicieron hace algo más de una semana en el Centro de Congresos con la presencia del Delegado de Infraestructuras y Mantenimiento Urbano, Antonio Rojas Jiménez.

Se tuvieron que retirar, antes de la salida, vehículos de la calle San Nicolás por la grúa municipal así como se cortó el paso para las calles por las que transitaba este cortejo.

Tras San Nicolás y el paso por Pérez Galdós la comitiva llegó a la Plaza de San José y la calle del mismo nombre en la que siguieron sonando las marchas cuando había pasado algo más de una hora desde la salida. 

Algunos curiosos se acercaron en esta parte del recorrido y otros, que transitaban por Real se preguntaban por el origen de esta procesión cuando discurría por el centro neurálgico de San Fernando. 

Desde Real a Tomás del Valle donde el ritmo se hizo algo más lento para posteriormente entrar en las Siete Revueltas donde el público vitoreaba a los cargadores y hasta se cantó una letra en referencia a la Virgen del Carmen.

Desde aquí -punto más alejado de la sede social- el cortejo siguió por Bravo para desembocar en la calle San Marcos cuando pasaban las ocho de la tarde. Tras el tramo de la calle San Marcos el cortejo subió por San Cristóbal para aproximarse a su fin por Amargura, San Nicolás y San Juan Bosco.

La procesión civil contó con público en las aceras pero sin la colaboración en enseres y demás tal como pidió en un comunicado el Consejo local de Hermandades y Cofradías sumándose a la petición del Arciprestazgo local de San Fernando y el propio Obispado de Cádiz y Ceuta.

Todo fue como si fuera una hermandad o una agrupación parroquial, pero sin serlo, y sin tampoco querer serlo. Una nueva forma de religiosidad "vecinal". (ISLAPASIÓN).

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