Este 7 de octubre pasará a la historia. Y es que la fiesta de la Patrona de Cádiz fue diferente y emocionante. Se celebraban 150 años de su proclamación como Patrona y su procesión de alabanza no podía ser como siempre.

Empezando por el lugar de salida, que fue desde la Catedral. Incluso el horario, media hora antes de los habitual, a las 18 horas.

También porque el cortejo lo abría de nuevo la banda de Rosariod e Cádiz, considerada como una de las mejores bandas de cornetas y tambores de Andalucía.

En la comitiva se estrenaba el nuevo presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Juan Carlos Jurado, así como muchos hermanos mayores.

La ausencia de El Perdón, aún intervenida por un comisario.

Y el paso de la Patrona totalmente restaurado.

Sin duda, motivos más que suficiente para que esta procesión pase a la historia.

Se escuchaban los primeros redobles de Rosario de Cádiz por la calle Arquitecto Acero mientras que en el interior de la Catedral se formaba el largo cortejo formado por las hermandades y cofradías de la ciudad, la Archicofradía del Rosario y diferentes grupos católicos.

Un sonido diferente para una tarde más propia, en cuanto a la climatología, del verano que de octubre.

Casi una hora después de que comenzase a andar el cortejo pasaba la Virgen del Rosario por la plaza de la Catedral acompañada por la banda de música de Maestro Dueñas de El Puerto de Santa María.

Exornada con los nardos que han sido ofrecidos por los niños durante esta semana, la imagen de la Patrona pasaba solemne para adentrarse en un recorrido que la llevaba por la calle Cobos, Vargas Ponce o Sánchez Barcaztegui hasta Canalejas. 

A las 9 ya llegaba la Virgen del Rosario por delante de la puerta del Ayuntamiento de Cádiz acompañada por mucho público. 

Una vez la Virgen entró en la calle Sopranis la Patrona comenzó a andar más lenta mientras que las hermandades llegaban a la iglesia de Santo Domingo y se marchaban a su casa.

En ese momento comenzó una gran fiesta en esta calle, donde se escucharon las Alegrías de Compás Gaditano y una gran petalada despedía a la Virgen en su caminar para llegar, casi a las 22 horas, a su Santuario bajo una lluvia de fuegos artificiales.

Una llegada que supone también la clausura de los actos por el 150 aniversario de su Patronazgo aunque para Cádiz la Virgen del Rosario es de Cádiz por y para toda la eternidad.  (ISLAPASIÓN).

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