Como cada 16 de julio, Cádiz no ha querido faltar a su cita con la Virgen del Carmen y con su devoción más marinera. La provincia gaditana se rindió ante una festividad que cuenta con un enorme arraigo en una tierra que siempre ha vivido mirando al mar. Desde Barbate hasta Cádiz, pasando por San Fernando o El Puerto de Santa María. Todas y cada una de las localidades gaditanas rindieron su particular homenaje a la Virgen, unas en el mar y otras en la tierra, pero todos inmersos en una profunda veneración a la señora del mar.

Por tierra y a última hora de la tarde, abrían las puertas de la Iglesia del Carmen para sacar en procesión por las calles de Cádiz a su Virgen. Allí esperaban los miles de fieles que se congregaron en los alrededores de la Alameda para venerar a la Señora del mar en una de las procesiones con más público de los últimos años, ya que coincidía en domingo. 

El paso de palio despertó los aplausos del público nada más sobrepasar las puertas del templo y reencontrarse con sus vecinos y con su barrio, el del Mentidero. Allí empezaba una procesión que no dejó indiferente a nadie, ya que eran varias las novedades que coincidían este año, entre ellas, la celebración del décimo aniversario de la coronación canónica de la imagen, que ha protagonizado también la Novena durante las jornadas anteriores.

Acompañada por la banda de música de Nuestra Señora de la Oliva de Salteras (Sevilla) y sobre los hombros de la experimentada cuadrilla de cargadores de Manuel Ruiz Gené, la Virgen volvió a brillar con luz propia, alumbrando un camino iluminado por los cirios de las personas que la acompañaron en su recorrido hasta que se cerraron un año más las puertas del templo de la Alameda frente al mar. (ISLAPASIÓN).

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