Una tónica que se repite cada año. La misma historia de siempre. Pero es que aunque pasen los años y se repita sigue llamando la atención. La Hermandad de la Expiración -vulgo del Silencio- tiene de todos menos eso, silencio.

Y se demuestra desde su salida hasta que llega de nuevo a San Francisco. La hermandad hace una salida procesional en la que sus hermanos si están concienciados con este riguroso silencio, como pasa igualmente con la Hermandad de la Vera-Cruz por ejemplo, aunque eso parece que al público aún no le llega.

Ni tampoco con ese cariz especial de apagar las luces a su paso. Tampoco. Pero bueno además de este aspecto se pudo ver a una hermandad que mantiene su seña de identidad con un cortejo austero y con una puesta en escena en la calle muy acorde a lo que representa.

El paso del Cristo de la Expiración estrenaba monte y el de palio de la Virgen de la Esperanza la restauración de sus respiraderos. Es una pena que al igual que los atributos de la hermandad por esta falta de luz no puedan ser vistos en su total magnitud.

La Banda de Música de la ACM Agripino Lozano volvía tras el verde manto de la Virgen de la Esperanza con un repertorio más acorde a la hermandad que lo que hiciera hace ya algunos años en su anterior etapa en la noche del Jueves Santo.

Uno de los momentos en los que menos respeto se guardó por el silencio al paso de la hermandad fue en la Plaza de la Iglesia antes de entrar la cofradía en Carrera Oficial.

Momentos íntimos y con menos público a su paso por la Alameda y la vuelta a San Francisco en lo que marca el final de una salida procesional en la que una vez más el pueblo de San Fernando no supo estar a la altura. (ISLAPASIÓN).

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