Es una hermandad de barrio, del barrio de La Casería. Pero hace las cosas como si fuera una hermandad bicentenaria. Las ideas claras, los conceptos nítidos y unas ganas enormes de trabajar para un futuro pasear a la Virgen de la Paz por las calles de San Fernando.

Y es que ver pasar la cofradía del Perdón es ver como el sentir cofradiero se hace más presente que nunca. Desde que se forman las secciones en la zona anexa a la Parroquia de la Inmaculada, los vecinos del barrio que hablan como siempre, como cada día, y las miradas al pasar con la túnica puesta ante el paso del Señor antes de emprender su particular Camino de la Cruz.

Las puertas se abren como se abre el barrio entero a su cofradía y sale con ella a llevar lo mejor que tienen al centro de la ciudad. Lo hacen de manera perfecta y así se le reconoce. 

Suena el llamador en el interior de la parroquia de la Casería y se salva aún con las ruedas la lámpara que corona el centro del templo. Se posa ya sin ruedas cerca del dintel y se levanta por unos hermanos muy especiales de la cofradía que este año han salvado circunstancias particulares de salud. El toque de llamador es aquí una forma también de dar las gracias. 

El dorado altar caminante del Perdón asoma por la puerta y recibe los rayos de la tarde del Jueves Santo. Brilla de manera especial. Entre las filas que se agolpan en los primeros metros algunas lágrimas. Es el Cristo del barrio que se va para el centro. Suena la Marcha Real que acelera el corazón y se escucha la primera marcha en la pequeña distancia antes del primer giro.

Las cornetas de Dos Hermanas este año suenan un poco menos, pero allí da igual. Alguien se persigna. La cuadrilla derrocha fuerza en cada levantá y en cada paso. Es un andar decidido pero con clase, sin extridencias. 

El paso gira, encara el camino y se va. Y tras Él cientos de vecinos. La Casería se va para La Isla. Es Jueves Santo y algo del barrio se pierde para luego volver. El resto del camino es igual que en esa salida, marcando horarios y derrochando sentido cofradiero desde el palermo en el que se ve una paloma de la Paz hasta el último de los angelitos del paso. El Perdón o esa forma de llevar al Cristo de un barrio de la manera más solemne al centro. (ISLAPASIÓN).

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