Suena el muñidor y La Isla no es capaz de callarse. Así es como se anuncia el tiempo del luto en nuestra ciudad. El cortejo de los Servitas procesionó ayer dando inicio en esta ya mitad de la semana a un nuevo tiempo en contraposición a los primeros días de la Semana Santa.

Tras el muñidor el Cristo de la Buena Muerte portado a hombros por sus hermanos y que discurre cuando va atardeciendo entre las miradas del mucho público que se congrega para ver este reducido pero cuidado cortejo.

Los penitentes de túnica, capirote y escapulario negro se suceden y a lo lejos se escucha la música de capilla que antecede al paso de templete de la Virgen de los Dolores de esta Orden Servita.

Un caminar decidido, sin florituras, de una cuadrilla que en este año cumple una década a las órdenes de José María Vidal y que antes del Miércoles Santo anunciaba su salida del llamador tras el día de ayer.

En el recuerdo -en varios momentos del itinerario- el Hijo Predilecto de la ciudad, Alfonso Berraquero, quien ideara este cortejo para una de las dolorosas de mayor valía de nuestra Semana Santa y que ayer, junto a sus hermanos, trajo de nuevo el tiempo del luto a la ciudad. (ISLAPASIÓN).

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