Que la Hermandad del Ecce-Homo era Alfonso Berraquero y que Alfonso era Ecce-Homo es una obviedad tal como la de preguntarse que pasa el Lunes Santo a las siete de la tarde en la Iglesia de la Pastora.

Y es que no podía ser de otra forma. El Hijo Predilecto de la ciudad, el Mayordomo a perpetuidad de la hermandad y por encima de todas las cosas quien esculpiera, quien creara a la Virgen de la Salud como su primera obra procesional, Alfonso Berraquero, faltaba a su cita de cada Lunes Santo. 

La hermandad quiso hacerlo presente tras su fallecimiento el pasado mes de diciembre con algunos detalles que se fueron sucediendo durante toda la salida. En primer lugar en el frontal del paso de palio de la Virgen de la Salud junto al relicario su gubia de plata entrelazada en negro como mejor señal de luto. 

También el paso de Jesús del Ecce-Homo contaba con un crespón negro, por la muerte de Eduardo Olmo, uno de los cofrades también más importantes de esta hermandad en sus sesenta años de historia.

La cofradía salía a las siete en punto desde la Pastora y se encaminaba Marconi arriba para buscar el centro de la ciudad. El paso de misterio a los sones de la Agrupación Musical San Juan de Jerez y portada por una cuadrilla de la JCC recorría los metros de la plaza de la Pastora con un andar poderoso.

Marchas alegres para uno de los misterios más llamativos de la ciudad y que concentran un mayor número de miradas. Todo cambió al llegar el cortejo de la Virgen de la Salud y el paso de palio se ponía previo al dintel del templo pastoreño.

Tocaba el llamador el pregonero de la Virgen en el pasado 2016, Antonio González Cabrerizo, quien dedicó la levantá a Alfonso Berrquero y tras elevarse el palio sobre el mármol pastoreño sonaban los primeros compases de "Virgen del Valle" de Vicente Gómez Zarzuela para recordar -sin el himno- el fallecimiento del genial imaginero isleño.

La Hermandad del Ecce-Homo toma un ritmo lento en los primeros compases de su salida a la calle. Algo que va en aumento cuando ya el cortejo se encuentra completamente en la calle y se enfila la calle Real buscando la Carrera Oficial.

Paso por el centro con un ambiente bastante desfavorable en las inmediaciones de la Plaza del Rey y la calle Las Cortes con público que en muchas ocasiones falta al respeto de los hermanos que conforman este cortejo. 

Una vez dejó atrás esta zona del centro y encaminado el cortejo hacia Constructora Naval el viento que parecía calmado durante toda la tarde volvía a hacer acto de presencia en algunos momentos. La cofradía sentía cada vez más cerca los momentos más esperados de su itinerario y llegaba a la calle Ancha tras estar parados durante varios minutos en la calle Churruca al encontrarse allí el palio de la Virgen de la Trinidad que se encontraba esperando que el paso de Jesús de Medinaceli bajara Ancha.

La Cruz de Guía de Ecce-Homo se pegó tras los músicos de la banda Astigitana que acompaña musicalmente al paso de palio de la Virgen de la Trinidad y se quedó así hasta casi el final de la calle Ancha. 

Ya con el paso de misterio del Ecce-Homo en Ancha volvía a ralentizarse el cortejo. Las marchas se sucedieron, una tras otra, en este epicentro cofrade de la ciudad en el que las cofradías pastoreñas siempre dan lo mejor de si mismas. 

Si la calle Ancha agrupaba a mucho público -tanto con el paso de misterio como con el paso de palio de la Virgen de la Salud acompañado por la Banda de Música Sinfónica de nuestra ciudad- mucho menos público -también propiciado por el frío en esta zona- se congregaba en las calles Manuel Roldán y Colón. 

Otro de los puntos esperados llegó con el paso del cortejo por la calle Maldonado y la que ya se ha convertido en tradicional petalada a la Virgen de la Salud desde la casa de hermandad. 

Los últimos metros de la cofradía en la calle se vivieron ya si con un ritmo más presuroso encaminado a dejar las últimas imágenes de la noche en los pasos entrando en el templo de la Divina Pastora rodeados de hermanos.

Como nota final el paso de palio de la Virgen de la Salud se meció ya dentro de la Pastora con el acompañamiento musical de un grupo de metales con el que se cerraba este especial recuerdo a Alfonso Berraquero García, el dueño de las manos que tallaron a la Virgen de la Salud y la mente que ideó la actual cofradía del Ecce-Homo. (ISLAPASIÓN).

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