No defraudó. Manuel Sánchez Casas, pregonero de la Semana Santa de San Fernando 2017, supo estar a la altura de las circunstancias y cubrir los cinco sentidos del cofrade isleño.

Pasadas las doce del mediodía –tras una espera dilatada en el hall de entrada a la alcaldesa Patricia Cavada- las primeras autoridades civiles, religiosas y militares de la ciudad aparecían junto con la representación del Consejo de Hermandades y Cofradías así como el pregonero de la Semana Santa de San Fernando 2017, Manuel Sánchez Casas, y su presentador, Manuel Muñoz Rivero.

Tras el rezo del Ángelus a cargo del Arcirpeste de la ciudad, Alfonso Gutiérrez Estudillo, sonó la marcha ‘El Corpus –Corpus Christi-‘ de Braulio Uralde toda una declaración de intenciones de lo que sería el pregón y un nexo claro del carácter sacramental de la cofradía de Afligidos, la del pregonero y su presentador.

Tras los sones de Corpus Christi tomó la palabra el Hermano Mayor de Afligidos de nuestra ciudad y presentador del pregonero, Manuel Muñoz Rivero, quien dibujó desde la cercanía personal que les une desde muy pequeños un perfil cofradiero, profesional y muy íntimo del encargado de anunciar la llegada de una nueva Semana Santa a la ciudad.

Y con el final de la presentación llegó Amarguras como si de un himno de la Semana Santa se tratase y como si se abriera, además del Pregón, esa salida de cada Lunes Santo de la cofradía del barrio del Santo Cristo.

Unos sones que volvieron a evocar la Semana Santa más auténtica, la más profunda y añeja que vive en los recuerdos de todos los cofrades y que cada Domingo de Pasión vuelve a tener la cita señalada en el calendario con el Pregón a la Semana Santa.

El pregonero dejó su asiento en el escenario para ocupar el atril. Y lo hizo en verso. Y en octosílabos como si del romance de un enamorado con la Semana Santa y la ciudad se tratase Sánchez Casas fue tomando algunos de los pasajes que se muestran en nuestra Semana Santa para hilar estos versos que fueron saltando entre barrios y cofradías y que sirvieron de presentación del pregonero rematando que

Y aquí está tu pregonero

Cantando esas mismas voces

Que precedieron mis tablas,

Moldeando los mismos moldes.

Hoy me presento ante mi Isla,

Con mis sentimientos nobles,

Muerto de miedo a sus plantas,

Dispuesto sin condiciones:

Hoy dirá Manolo Sánchez,

A la Isla de sus amores,

Con la cara destapada,

El Pregón de los Pregones,

Que empieza Semana Santa

en este Teatro Las Cortes.

Cerrada ovación en estos versos de presentación del pregonero. Y tras la presentación el saludo protocolario con una dedicatoria muy especial del Pregón a los cofrades de Afligidos, familiares y amigos y en especial a Enriqueta Casas y Bernardino de Hoyos, tíos del pregonero fallecidos en los últimos meses.

Tras los saludos a las autoridades y agradecimientos el pregonero aseguró no estar en un sueño tras escuchar los compases de la marcha Amarguras y continuó con su vinculación carmelitana –devoción a la Patrona y el nombre de su mujer- con unos versos a este nombre y advocación gloriosa en nuestra ciudad con claras reminiscencias de San Juan de la Cruz.

El pregonero no se olvidó de la ciudad ya que su texto no solo fue un canto al despertar de la Semana Santa sino también de la ciudad. ¡Despierta San Fernando, despierta mi Isla de León! dijo el pregonero para referirse a todas aquellas cosas que se han ido perdiendo en la urbe isleña. La Escuela Naval, el submarino Peral, el puente de la Casería o la Fábrica de San Carlos entre otros ejemplos para finalizar con las Madres Capuchinas. ¿Qué hizo La Isla? “nada de nada” respondió el pregonero.

Pero a cambio dio motivos sobrados para enorgullecernos de San Fernando. Un repaso a la arquitectura y a los valores de la ciudad que le sirvió para volver a repetir como final de esta parte del pregón el ¡Despierta San Fernando, despierta mi Isla de León!

Y desde aquí comenzó la parte más cofrade. La que el pregonero fue uniendo como cuentas de un rosario para describir mediante un recorrido cronológico de la Pasión las distintas hermandades que conforman la nómina de nuestra Semana Santa.

Fueron piezas –todas ellas- anunciadas por prosa y rematadas en ágil verso que fueron añadiendo muchos momentos de aplausos y emoción al hablar de cada una de las cofradías isleñas.

Desde Cristo Rey –y su Cruz de Guía- pasando por la Oración en el Huerto –y su recorrido procesional y el recuerdo a los que ya no están-

PRIMER SENTIDO: EL OLFATO

Una vez el pregonero llegó al siguiente pasaje evangélico –el correspondiente a la Hermandad del Prendimiento- se encendieron unas pastillas de carbón que perfumaron de incienso el Real Teatro.

SEGUNDO SENTIDO: LA VISTA

Tras una reflexión sobre los carismas cofrades y pasar por los pasajes evangélicos de Ecce-Homo, Medinaceli y Gran Poder el pregonero llegó a su hermandad, Afligidos. Un discurso en el de su cofradía en el que no dejó pasar a la figura de su padre –Sánchez Mallou- ni a los orígenes junto al Padre Franco para rematar sus versos con un rotundo “Soy de los Estudiantes”.

Finalizó esta parte con una defensa a la pertenencia en la Iglesia de los cristianos divorciados o por quien “ama diferente” en clara alusión a la homosexualidad. A ellos le pidió al Señor de las Tres Caídas que los “arropara con su túnica”.

El sentido de la vista apareció con la primera de las proyecciones audiovisuales que recogió instantes de las distintas advocaciones marianas de nuestra ciudad en las que entre versos el pregonero quiso dejar muy presentes en su texto.

Nazareno, Misericordia y Humildad y Paciencia prosiguieron con el recorrido evangélico del pregonero que seguía combinando prosa y verso en cada uno de los pasajes.

La parte más cercana a los cargadores llegó con la cofradía del Perdón y esa cuadrilla que lo porta a la que también hizo un hueco el pregonero en su texto.

TERCER SENTIDO: EL GUSTO

Una vez concluido el fragmento sobre la cofradía del Perdón el pregonero anunció la llegada de unos jóvenes que fueron repartiendo por las filas de butacas unos roscos, el mayor exponente de este tercer sentido en nuestra Semana Santa.

En este momento del Pregón Sánchez Casas pasó por la salida procesional de la Expiración y tras ella tuvo un recordado homenaje a aquellos cofrades fallecidos en el último año haciendo un especial hincapié en la figura de Alfonso Berraquero.

Prosiguió el Pregón con la Orden Servita y el Cristo de la Buena Muerte así como con el Cristo de la Sangre de la Hermandad de los Desamparados para rematar esta parte con una vuelta al barrio del Cristo junto a la Vera-Cruz

CUARTO SENTIDO: EL OÍDO

Tras finalizar la parte dedicada al Cristo de la Vera-Cruz acompañado por algunos instrumentos que iban interpretando algunos fragmentos de marchas procesionales el pregonero hizo su particular homenaje a la música procesional en lo que llamó “Las sinfonías de esta tierra” con unos versos que recorrieron gran parte del patrimonio musical cofrade tanto isleño como de otros lugares tan dispares como Sevilla o Jaén.

La Hermandad de la Caridad y con ella las bolsas de caridad de las cofradías y toda su ayuda a los más necesitados fueron el hilo que siguió el pregonero para llegar hasta la Iglesia del Carmen y recordar su pasado cargador bajo el Cristo Yacente de la Hermandad del Santo Entierro.

QUINTO SENTIDO: EL TACTO

Tras el Santo Entierro y los versos a la Virgen del Rosario y justo antes de llegar al punto culmen con la Resurrección otra vez unos niños entraron en el patio de butacas para repartir pequeñas bolas de cera como la mayor aproximación al tacto cofrade.

Este momento sirvió para romper con la última parte de la Semana Santa: la Resurrección.

EL FINAL

Llegaba el momento de finalizar el Pregón. Ya se había resumido toda nuestra Semana Santa en ese recorrido pormenorizado que había descrito el pregonero pero quedaba una última carta, la despedida.

Y para ello se volvió a realizar una proyección con imágenes de la Hermandad de los Afligidos en la que como epitafio el pregonero habló a Jesús de los Afligidos y la Virgen de la Amargura en el último de los diálogos del Pregón.

Un final en verso rematado con un “Afligidos y Amargura ¡recogedme en vuestro abrazo!” como culmen de su vida.

Y así puso punto y final Sánchez Casas a un pregón que llevó de la mano los cinco sentidos y el recorrido por los misterios de la pasión, muerte y resurrección.

Todo un pregón cofrade a la altura de un gran cofrade como Manuel Sánchez Casas. (ISLAPASIÓN).


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